La petrolera estatal ha recibido 60 ofertas en total por los 11 clústeres, de los que 3 se encuentran en Mendoza. El Gobierno provincial deberá dar su aval a las empresas elegidas.

En abril se conoció que YPF había puesto a la venta 55 áreas petroleras maduras en todo el país, agrupadas en bloques, 14 de ellos en Mendoza. Desde la empresa informaron que han recibido 60 ofertas para los 11 clústeres en las que se agruparon. También, que ya han elegido a las mejores oferentes en cada uno de estos grupos y que lo han comunicado a los Gobiernos provinciales, que son los que tienen que avalar el traspaso.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, detalló en declaraciones a la prensa estos días que ya ha contactado a todos los gobernadores y con las empresas que consideran las mejores oferentes para cada clúster, con las que ya se firmaron los contratos de cesiones que deben aprobar las provincias. También explicó que se está en un proceso de “due diligence” (búsqueda de información de las compañías), en el que quieren avanzar con rapidez para que la adjudicación se concrete lo antes posible.

Aunque se estima que en este mes habría novedades, desde el Ejecutivo provincial detallaron que aún no les han comunicado nada y que saben que la petrolera estatal está armando el ranking de las oferentes, pero que desconocen si ya han definido la propuesta para cada clúster. También indicaron que están esperando recibir la notificación para poder decidir si aceptan o no la cesión a determinada compañía. En definitiva, que la decisión final está en la provincia, pero los plazos los maneja YPF.

En Mendoza, son 14 los bloques de áreas maduras que YPF puso en venta, divididas en tres grupos. El primero de ellos es Mendoza Norte, que se encuentra sobre la cuenca cuyana e incluye seis bloques: Barrancas Río Tunuyán, Ceferino, Mesa Verde, La Ventana y Vizcacheras. Mendoza Sur está en la cuenca neuquina y contiene también seis, algunas compartidos con la provincia de Neuquén: El Portón, Chihuido de la Salina, Altiplanicie del Payún, Cañadón Amarillo, Chihuido de la Salina S y Confluencia Sur. Y el tercer clúster es el de Llancanelo, sobre la cuenca neuquina, con dos bloques: Llancanelo y Llancanelo R.

El “Proyecto Andes” -el nombre que se le dio cuando el banco Santander comenzó con el proceso de venta- también incluye siete bloques en Neuquén, dos en Río Negro, cinco en Chubut, una en Santa Cruz y dos en Tierra del Fuego. En total, son 55 las áreas convencionales con yacimientos maduros de las que YPF quiere desprenderse.

El objetivo de la empresa es enfocarse en el plan 4×4, que apunta a cuadruplicar la producción en los próximos cuatro años, con el foco puesto en la explotación no convencional. Uno de los caminos para llegar a esto es abandonar los yacimientos maduros, en los que los costos de operación les quitan rentabilidad y donde las compañías pequeñas sí pueden trabajar con un margen conveniente.

De hecho, Marín mencionó que no esperan tener una ganancia importante con la venta de las áreas convencionales, pero que sí planean llevar el dinero que habían planificado invertir en éstas a Vaca Muerta.

Los directivos de la empresa participaron en foros internacionales, en Estados Unidos y Canadá, para dar detalles sobre el proceso de venta. Habrá que esperar a que se informe cuáles fueron las empresas seleccionadas para conocer si son mendocinas, argentinas o extranjeras dispuestas a invertir en este sector.

QUÉ PASA EN MENDOZA

En Mendoza, YPF tiene unos 3.500 pozos, de los que 1.700 (48,5%) están inactivos, ya que han tenido un importante declive en su producción. La preocupación del Gobierno provincial es asegurarse de que las empresas a las que se le transfieran las concesiones puedan afrontar la inversión necesaria para aumentar la productividad de estos pozos maduros.

La inquietud es compartida por algunas entidades petroleras, como la Cámara Mendocina de Empresas de Servicios Petroleros (Camespe). Es que YPF ha sido, históricamente, la generadora de entre el 90% y el 95% del trabajo para las pymes prestadoras de servicios. Y el desembarco de otras empresas podría cambiar esta ecuación, sobre todo si las que se hagan cargo tienen sus propias ramas prestadoras y no necesitan contratar a terceros.

El sector sindical fue el otro que levantó su voz, con un paro general cuando se conoció la noticia de la venta y no llegaban a un acuerdo con la petrolera estatal sobre el modo en que se iba a producir el traspaso. Finalmente, lograron el compromiso de parte de la empresa de no retirarse de todas las áreas en Mendoza (con la excepción de la lengua norte de Vaca Muerta, en Malargüe). Así, la compañía conservó la zona de Gran Malargüe.

También pudieron asegurarse de que las áreas en venta se van a mantener operativas, para que no se interrumpa la producción. Originalmente, YPF había planeado retirar los equipos, pero se acordó que bajaran 5 -y siguieran trabajando otros 12-, y que las personas que se quedaron sin trabajo cobren el 80% del salario, no remunerativo, hasta que se complete la transición.

Y acordaron que los nuevos compradores no solo deben mantener los puestos de trabajo (por el primer año), sino también las condiciones laborales actuales. En los 14 bloques en venta en la provincia se estima que hay entre 3 mil y 4 mil trabajadores, del Sindicato de Petróleo, Gas y Biocombustibles Privado de Cuyo; del personal jerárquico y profesional; del SUPE (Sindicato Unidos Petroleros del Estado); y de camioneros.

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