El plan de Pemex se gana en la ejecución ¿Qué necesita para funcionar?

Pemex ya presentó metas y cifras. Ahora necesita disciplina financiera, tablero operativo, mejoras a los contratos mixtos y confiabilidad industrial para convertir el plan en barriles.

Pemex ya hizo lo más fácil, presentar el Plan Estratégico y su estrategia integral de capitalización y financiamiento 2025–2035. El reto real empieza después de la mañanera: convertir promesas en ejecución. Porque en petróleo y refinación, el discurso no produce; lo que produce es una cadena de decisiones diarias, pagos, compras, mantenimiento, perforación, conexiones y seguridad industrial.

La señal positiva es que el plan parte de una verdad incómoda: liquidez = operación. La administración presume reducción de deuda y un esquema de apoyo financiero que busca bajar presiones y estabilizar a la empresa. En paralelo, se comunicó que Pemex cerró 2025 con deuda alrededor de 84,500 millones de dólares y que el objetivo político es reducir su dependencia del apoyo gubernamental hacia 2027.  Eso obliga a una prioridad simple. Dinero para operar, no caja para maquillar indicadores.

Para cumplir su plan, Pemex tendría que emprender acciones concretas en tres frentes.

1) Finanzas: pasar de “pagar” a “pagar a tiempo”

El pago a proveedores se volvió el termómetro de credibilidad. Si Pemex quiere que vuelvan equipos, refacciones, químicos y logística a buen precio, necesita un esquema que deje de ser episódico y se vuelva sistema. ¿Cómo? Con un calendario público de pagos por categorías (críticos de operación, obra, logística, MIPYMES) y una regla interna: proveedor crítico no vuelve a caer en mora. Además, se debe atacar lo que destruye margen: descuentos injustificados, fugas comerciales y contratos mal diseñados. Sin ese “cierre de fugas”, cualquier capitalización se evapora.

2) Operación: el plan se mide en pozos conectados y disponibilidad

La meta de 1.8 millones de barriles diarios exige vencer la declinación natural y sumar producción neta. Eso no se logra con una cifra anual; se logra con un tablero trimestral por activo: pozos a perforar, terminar y conectar, tiempos de conexión y cuellos de botella. Los proyectos ancla (Trion, Zama y otros) deben convertirse en cronogramas con metas cerradas: FID, ingeniería, contratos, primera producción y rampa. Porque si se retrasa un proyecto seis meses, la meta anual se cae.

En refinación, Pemex necesita una decisión de gestión urgente. Confiabilidad primero, narrativa después. No basta hablar de márgenes; lo que importa es la disponibilidad real por refinería, la reducción de paros no programados y un plan de mantenimiento multianual con equipos críticos priorizados. De cara a 2026 se anunció un aumento de inversión productiva de alrededor de 34% (425–427 mil millones de pesos, según fuentes), que incluye E&P, refinación, petroquímica y gas.  Esa bolsa sólo mueve la aguja si el capex se ejerce y se protege de gasto inercial.

3) Gobernanza, contratos mixtos y talento: velocidad sin opacidad

El plan menciona esquemas como contratos de desarrollo mixtos para complementar capacidades.  Para que funcionen, Pemex debe publicar un plan de cómo se distribuye riesgo, control operativo, compras, transparencia, plazos máximos y garantías de pago. Si los contratos mixtos quedan como concepto, no habrá capital ni tecnología suficiente para cerrar brechas.

Y falta el pegamento humano. La capacidad de ejecución. Pemex necesita reactivar comités de competencias, certificar personal en mantenimiento, integridad mecánica, seguridad y control de procesos, y crear una “escuela interna” de ejecución de proyectos (EPC, costos, plazos, gestión de contratistas). Sin eso, la empresa seguirá teniendo presupuesto… pero no velocidad.

Hay un último punto que Pemex no puede ignorar: el ambiente político y de riesgos externos. Ayer se reportó que Pemex suministró a Cuba crudo y petrolíferos por 496 millones de dólares en 2025 bajo un contrato comercial, tema que hoy agrega presión diplomática y reputacional.  En un entorno así, la mejor defensa corporativa es una sola, disciplina y transparencia operativa.

El plan de Pemex puede ser viable, pero su éxito no dependerá de un anuncio, sino de tres situaciones muy puntuales: pagos puntuales, pozos completados y confiabilidad industrial. Lo demás es ruido.

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