La eficiencia ya no se mide en sets de fractura, sino en horas de bombeo. La búsqueda de reducir tiempos muertos y mejorar la productividad de los pozos.
Vaca Muerta prepara un 2026 disruptivo. La industria proyecta que el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) esté listo para fin de año y marque el final de los cuellos de botella para el petróleo. A la par, los proyectos de GNL (gas natural licuado) siguen desarrollándose, consolidando a la roca madre como polo exportador.
En este marco, las empresas buscan mejorar el nivel de eficiencia en sus operaciones. El bombeo continuo (continuous pumping, en inglés) aparece como el próximo horizonte para la industria. Es que las compañías ya no miden solo cantidad de etapas o número de sets, sino horas efectivas de bombeo. El shale neuquino avanza hacia un modelo de operación cada vez más cercano a las 24 horas continuas.
En diálogo con +e, Luciano Fucello, Country Manager de NCS Multistage, subrayó que la actividad mantendrá su comportamiento estacional habitual. “Todos los años la actividad sube en el primer semestre, llega un pico y después baja”, explicó. Es decir, el mayor nivel de trabajo se espera entre junio, julio y agosto, con un volumen superior de etapas.
En 2025, Vaca Muerta registró cerca de 24.000 etapas de fractura, mientras que para 2026 se proyectan alrededor de 28.000. Ese incremento de actividad se concentrará principalmente en el norte neuquino, en bloques como Los Toldos II Este, Bajo del Choique y, especialmente, Bajo del Toro. También se espera por lo que pase en La Escalonada, el activo que YPF le compró a TotalEnergies.
En paralelo, el parque de equipos también crecerá. Hoy operan 37 equipos de perforación, pero el año podría cerrarse con 43. Los sets de fractura pasarán de 13 a 14.
Sin embargo, para Fucello el verdadero diferencial ya no está en la cantidad de equipos, sino en cómo se utilizan. Y ahí aparece el nuevo eje del shale neuquino: el bombeo continuo como límite superior de la eficiencia operativa.
De las etapas al tiempo efectivo de bombeo
Atrás quedaron los años donde la industria celebraba como un hito la llegada de un set de fractura. La actualidad marca que el nivel de equipamiento puede llegar a completar cerca de 30 mil etapas de fractura.
En este marco, Fucello advirtió que si se contara con 15 equipos puede sobrar potencia. Por eso, la discusión dejó de centrarse en cantidad y pasó a enfocarse en eficiencia real de operación.
Esa eficiencia se mide en horas efectivas de bombeo diario. Actualmente, los sets más avanzados en Vaca Muerta logran bombear cerca de 21 horas por día. “Hay que llegar a las 24, ese es el tope de la eficiencia”, sostuvo del también presidente de la Fundación Contactos Petroleros.
El concepto de continuous pumping implica eliminar los tiempos muertos entre etapas. Hoy, esos minutos de transición entre un pozo y otro terminan acumulando dos o tres horas diarias sin bombeo. “Son minutos, pero a lo largo del día te terminan faltando esas horas para completar las 24”, explicó.
Para resolverlo, se requiere equipamiento específico que permita cambiar de pozo sin detener la operación. “Hay equipamiento muy costoso que te permite pasar de un pozo al otro sin tener ese tiempo muerto”, detalló.
Estados Unidos avanza en esa misma dirección, aunque sin una adopción masiva por el alto costo. “Van para ese lado, para bombear 24 horas al día, ese es el objetivo máximo de la terminación”, resumió el especialista.
El indicador que mide la eficiencia real
Además del bombeo continuo, Fucello destacó otro indicador clave para medir eficiencia: la relación entre equipos de perforación y sets de fractura. En Estados Unidos, ese ratio se ubica en 2,5, mientras que en Argentina está cerca de 2,9 y descendiendo progresivamente.
Para explicarlo, utilizó un ejemplo simple. Los pozos típicos tienen tres mil metros de profundidad vertical y tres mil metros de rama lateral. El equipo de perforación recorre seis mil metros, mientras que la fractura actúa solo sobre la rama horizontal.
“Entonces, el equipo de perforación tiene que perforar el doble de distancia de lo que vos fracturas”, explicó. El límite teórico de eficiencia se alcanza cuando ese ratio llega a dos. “Quiere decir que la fractura y la perforación van a la misma velocidad”, señaló.
Hoy la perforación todavía avanza más lento. “La perforación debería ir al doble de velocidad que la fractura”, indicó, aclarando que el indicador se mide en metros perforados y metros fracturados por día. Ese equilibrio marcaría un nivel de eficiencia estructural mucho más alto.
Actualmente, el ratio en Vaca Muerta se ubica en torno a 2,8 y continúa bajando. “Todo esto va bajando porque cada vez es más eficiente la fractura”, sostuvo Fucello, al tiempo que destacó que esta mejora se traduce directamente en mayor productividad de los pozos.
Según sus estimaciones, la productividad ya tuvo un incremento cercano al 30%, un valor que consideró “un montonazo”. Ese salto se explica por la combinación de diseño de pozos, técnicas de fractura y, cada vez más, por la extensión del bombeo continuo.
Tecnología, costos y el nuevo límite operativo
El último escalón hacia las 24 horas de bombeo es también el más costoso. “El último equipamiento para tener esas últimas dos horas del día es carísimo”, afirmó el Country Manager de NCS Multistage. Se trata de válvulas y sistemas operados remotamente, muchos de ellos con inteligencia artificial.
Estas tecnologías permiten automatizar transiciones, reducir errores humanos y sostener una operación constante sin interrupciones. Sin embargo, su costo limita por ahora una adopción masiva. Aun así, el especialista considera que la tendencia es irreversible.
“El continuous pumping es el tope de la eficiencia”, resumió. Para Fucello, ya no se trata de discutir si se llegará a ese modelo, sino cuándo y en qué escala. La presión por bajar costos unitarios y aumentar productividad empuja naturalmente hacia ese objetivo.