Precio de la plata y proyecciones 2026: inversión física compensa caída industrial en un mercado con déficit

El Silver Institute anticipa un sexto año consecutivo de déficit estructural para el metal blanco. Pese al avance de la electrificación, la industria busca reducir el uso de plata por costos, mientras que el ahorro físico alcanza máximos de tres años.

El mercado de la plata atraviesa un ciclo de alta intensidad donde la especulación y los fundamentos industriales colisionan. Tras alcanzar un máximo histórico de 121.60 dólares el pasado 29 de enero, el metal inició febrero rondando los 81 dólares por onza troy, consolidando un avance del 14% en lo que va del año.

Bajo este escenario, el Silver Institute proyecta para 2026 una demanda global prácticamente estable. Sin embargo, esta aparente calma esconde un cambio drástico en la composición del consumo: el repunte de la inversión física será el motor que compense las caídas en el sector industrial, la joyería y la platería.

El desafío industrial y el fenómeno del «thrifting»

Por primera vez en cuatro años, la fabricación industrial de plata caería un 2%, situándose en 650 millones de onzas. Aunque la transición energética y la electrificación siguen vigentes, el sector ha acelerado el thrifting: el rediseño de procesos para utilizar menos plata por unidad producida y así proteger los márgenes ante los altos precios.

Este ajuste es especialmente visible en la industria solar fotovoltaica, donde la ingeniería busca reducir cargas o sustituir el metal sin sacrificar el desempeño. El impacto también llegará a otros sectores:

  • Joyería: Se prevé una caída del 9% (178 millones de onzas), su nivel más bajo desde 2020.
  • Platería: Se estima una contracción del 17%, afectada por la sustitución de materiales y el aplazamiento de compras en mercados clave como India.

La inversión toma el mando

En contraste, la inversión física se dispararía un 20% en 2026, alcanzando los 227 millones de onzas. Este regreso de los compradores occidentales, tras tres años de caídas, responde a la búsqueda de cobertura frente a la incertidumbre macroeconómica y al impulso del momentum de corto plazo.

Esta transición hacia una demanda impulsada por el ahorro vuelve al mercado más sensible a las emociones y a la volatilidad, lo que obliga a productores y consumidores a priorizar la gestión de coberturas financieras.

Oferta récord, pero insuficiente

En cuanto al suministro, se espera que la oferta total crezca un 1.5%, alcanzando los 1.05 mil millones de onzas, la cifra más alta en una década. Este incremento se apoya en dos pilares:

  1. Producción minera: Subiría un 1% hasta las 820 millones de onzas.
  2. Reciclaje: Se anticipa un salto del 7%, superando las 200 millones de onzas por primera vez desde 2012, incentivado por los altos precios que impulsan la recuperación de chatarra electrónica y joyería.

Pese a estos números, el mercado se encamina a su sexto año de déficit estructural, estimado preliminarmente en 67 millones de onzas. Esta brecha entre oferta y demanda se está cubriendo mediante el drenaje de inventarios en centros clave como Londres.

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