El Tordillo y Manantiales Behr: las definiciones que marcarán el futuro petrolero de Chubut

La Cuenca San Jorge atraviesa una semana que puede marcar un punto de inflexión en dos de sus yacimientos más emblemáticos. Por un lado, se espera la definición anunciada para el martes sobre el traspaso de El Tordillo, mientras que por el otro se inició el análisis de ofertas, abiertas el viernes último, por la venta de Manantiales Behr, el último campo de YPF en el territorio que le dio origen a la industria petrolera del país.

Luego de fuertes rumores que pusieron en duda la transacción, desde sectores empresarios y oficiales aseguraron en los últimos días que se está cerca de aprobar la cesión de áreas desde Tecpetrol (con sus socias Pampa Energía e YPF) a Crown Point.

Fuentes cercanas a la compañía dijeron a esta columna que no ha habido cambios desde que oficializaron la oferta, el 4 de junio último, para quedarse con el bloque El Tordillo-Puesto Quiroga-La Tapera. Según esa perspectiva, sólo resta esperar la definición del gobierno provincial. Sin embargo, en este informe evaluamos lo que declaró la propia compañía en su balance y el modo en que esto disparó las desconfianzas.

Falta la aprobación del gobernador

En primer lugar hay que recordar que, si bien se trata de una transacción entre privados, es el Estado provincial, como titular del recurso, el que tiene la potestad de aprobar la cesión. Para ello, basta un decreto del gobernador, ya que el año pasado se modificó la norma que estipulaba la aprobación de Legislatura en este tipo de operatorias.

En ese contexto, el gobernador Ignacio Torres comprometió que el martes próximo dará a conocer las definiciones sobre el traspaso de la concesión, según expresó en su reunión con la dirigencia del sindicato Petrolero Chubut, días atrás.

La misma dirigencia, encabezada por Jorge Avila, le había requerido el encuentro para hablar sobre el tema, en un escenario en el que proliferaron dudas y versiones cruzadas. Quienes siguen de cerca la negociación aseguraron que sólo hubo “operaciones y rumores”, algo que se aceleró el mes pasado con la salida del ex CEO de Crown Point, Gabriel Obrador.

“La empresa está financieramente sólida y sólo espera la aprobación de la provincia para empezar a operar”, se argumentó desde ámbitos cercanos a la compañía, ante la consulta de esta agencia, restando trascendencia a los trascendidos de las últimas semanas.

De dónde surgen las dudas: lo que informó Crown Point en su balance ante la CNV

Aunque las teorías conspirativas siempre ayudan a cortar camino, en un contexto de indudable cruce de intereses, es útil observar lo informado por la propia empresa en sus estados financieros, informados a la Comisión Nacional de Valores, con información actualizada hasta el 30 de junio último.
El punto 1.3, en la sección ‘Notas a los estados financieros condensados intermedios’, se lee textualmente que la empresa posee un capital de trabajo negativo de 31 millones de pesos, a lo que añade:

“La capacidad de la Sociedad para continuar como empresa en funcionamiento y la recuperabilidad de sus activos depende de que la Sociedad pueda obtener financiamiento adicional a fines de continuar el desarrollo de los activos productivos de la misma y generar fondos operativos positivos a fines de cumplir con las obligaciones presentes y futuras”.

Ese punto es el que generó alertas en distintos sectores. “Lo que está diciendo es que, si no obtiene financiamiento, la empresa no puede operar el área. ¿Cuál es la garantía de que puede obtener esos fondos?”, comentó un experto en finanzas empresarias y conocedor del negocio petrolero en Chubut.

La empresa informa que prevé colocar Obligaciones Negociables (de los que ya tiene colocada deuda por unos 87 millones de dólares por distintas operaciones), u otros instrumentos, para apalancar nuevas inversiones. Al analizar esta información, que indica que los pasivos corrientes exceden a los activos, se entienden los interrogantes sobre la capacidad de la empresa para afrontar sus compromisos a corto plazo.
Posterioremente, el mismo informe de la compañía añade: «La necesidad de obtener capital para financiar las operaciones existentes y futuras crea una incertidumbre que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la Sociedad para continuar como una empresa en funcionamiento». Por lo visto, las dudas surgen de lo informado oficialmente por la propia compañía.

Lo que pagó hasta ahora y lo que resta pagar

La operación de compra de concesiones en Chubut, que involucra a Tecpetrol, YPF SA y Pampa Energía SA, tiene un precio total base de adquisición de aproximadamente U$D 57,9 millones , con una contraprestación contingente que podría ascender hasta U$D 3,5 millones adicionales.

Si bien la adquisición de los activos de Pampa se proyecta a cerrar en el tercer trimestre de 2025, con fecha efectiva del 1 de diciembre de 2024, y ya se realizó un pago inicial (de unos U$700 M), los desembolsos más sustanciales están aún pendientes. En julio de 2025, la Sociedad efectuó anticipos por U$D 8,06 millones a Tecpetrol y U$D 1,3 millones a YPF por estas adquisiciones.

Esa es la parte que involucra a los privados y ya resolverán ellos cómo completar la operación. Lo que debería interesar a Chubut y a sus habitantes, entre los que se cuentan los trabajadores petroleros del área y la generación de ingresos para la provincia, es contar con garantías de que, al asumir la operación, podrá llevar adelante las inversiones necesarias para recuperar la producción y sostener la actividad.

Los desafíos que plantea el bloque El Tordillo

Probablemente en ámbitos oficiales ya se hicieron esos análisis y la decisión a adoptar estará basada en garantizar la inversión necesaria, tal como comprometió el gobernador en su reunión con el sindicato petrolero, días atrás.

En lo que refiere al plano estrictamente técnico, quienes conocen la actividad advierten sobre los trabajos que requiere El Tordillo-La Tapera-Puesto Quiroga para estabilizar una curva de producción que se encuentra por debajo de los 700 metros cúbicos diarios, en un área que supo producir casi 3.000 una década atrás.

En principio, se estima que será necesaria una inversión no inferior a los 30 millones de dólares  por año, para garantizar al menos 6 pozos anuales, que revitalicen la curva de producción, en forma paralela a la intervención y reparación de pozos existentes.
Actualmente, el área tiene más de 1.000 pozos parados, mientras que las condiciones geológicas no son tan viables para la recuperación terciaria, una perspectiva clara que sí ofrecen otros activos, ya cedidos por YPF.

Se abrieron los sobres por Manantiales Behr

Otro de los interrogantes que definen el futuro cercano de Chubut se vincula a lo ocurrido el último viernes, se abrieron los sobres de ofertas por Manantiales Behr.

Con lógico hermetismo, se está lejos aún de conocer detalles, en tanto fuentes del sector suelen referir que “por ahora viene la prueba de la risa”, en referencia a un primer análisis en el que se separan las propuestas sólidas de aquellas que sólo pueden representar “un tirito al aire” de algún grupo empresario dispuesto a la aventura, ya sea por vínculos financieros o por algún apalancamiento político.

El piso esperado por la operadora es del orden de los 500 millones de dólares y no son muchas las empresas en condiciones de acercar esa cifra, por razones propias, por espalda financiera y por condiciones macroeconómicas que encarecen el crédito local, con un Riesgo País que directamente torna inviable el financiamiento internacional.

Entre las empresas que acercaron propuestas, esta agencia pudo escuchar los nombres de CAPSA, que viene participando en todas las pulseadas que involucran áreas cedidas por YPF, como también el de PECOM y grupo San Martín, con referentes empresarios locales, que aducen contar con “capitales canadienses” detrás.

La alta vara del gobernador

Por lo pronto, las definiciones estaban previstas para el 20 de octubre, aunque hubo un pedido de las provincias petroleras (Chubut entre ellas, según las fuentes consultadas por esta columna) que pidiero a la empresa demorar el proceso hasta después de las elecciones del 26 de octubre. T
Por lo demás, todo indica que la decisión de Horacio Marín, presidente de la operadora, es irreversible (salvo por una duda: ¿qué pasaría si ninguna empresa reúne las garantías necesarias para completar e precio esperado?), mientras que en la Legislatura de Chubut no hay indicios de que se trate el proyecto que busca ofrecer incentivos para ‘seducir’ a la empresa y evitar su salida. 

La iniciativa quedó sujeta a interpretaciones políticas. Tratándose de un proyecto del PJ, desde el sindicato Petrolero recordaron que cuando gobernaban Alberto Fernández y Cristina Kirchner, en agosto de 2022, el decreto 484 concentró todos los incentivos a favor de Vaca Muerta, dejando de lado a las cuencas maduras.

El gobernador Ignacio Torres, por su parte, dejó en claro que tiene una posición tomada: “No me sirve una empresa que no invierte en Chubut”, dijo días atrás, cuando le consultaron por la salida de YPF. La vara es alta: este año, la petrolera proyectó inversiones por 175 millones de dólares para Manantiales Behr, por lo que debería ser ése el piso anual para futuros operadores.

Es de esperar que los que vengan, o los que ya empezaron a venir, den las garantías necesarias de que harán lo que dejó de hacer, según parece, la empresa surgida en lo que fue la cuna nacional del petróleo, que en los próximos 60 días espera de definiciones que marcarán el rumbo de la próxima década.

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