Atucha I avanza hacia su reactivación en 2027 y redefine la estrategia nuclear argentina

El Gobierno trabaja en un plan para reactivar Atucha I en 2027, en un proceso que combina ingeniería de precisión, regulación estricta y decisiones estratégicas sobre el futuro del negocio nuclear. La central permanece en parada prolongada por la reparación del canal de carga, un componente crítico cuya fabricación requiere proveedores especializados y validación internacional.

Nucleoeléctrica Argentina avanza en la ingeniería de detalle para reemplazar piezas únicas del sistema de refrigeración. La intervención incluye ensayos no destructivos, inspecciones internas y un protocolo de pruebas que deberá ser aprobado por la Autoridad Regulatoria Nuclear antes de cualquier reinicio.

La secuencia contempla pruebas en frío, pruebas en caliente y un período de operación controlada previo a la reconexión plena al sistema.

El proceso se enmarca en una tendencia global: la extensión de vida de reactores como estrategia central para sostener la oferta eléctrica.

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Organismos internacionales como el OIEA y el Departamento de Energía de Estados Unidos consideran que prolongar la operación de centrales existentes es más eficiente que construir nuevas unidades, especialmente en reactores de agua pesada como los que opera Argentina.

En paralelo, el Gobierno evalúa cambios en el esquema de financiamiento y operación del sector nuclear. La discusión incluye nuevas asociaciones tecnológicas, mecanismos de inversión y la integración del CAREM como futuro reactor modular.

La política apunta a consolidar una cadena de valor que combine autonomía tecnológica, seguridad regulatoria y capacidad industrial.

Si Atucha I vuelve a operar en 2027, la central recuperará un rol clave en la matriz eléctrica. Su potencia firme, su estabilidad operativa y su aporte libre de emisiones son activos estratégicos en un sistema que necesita generación continua para sostener demanda, electrificación y crecimiento industrial.

La reactivación no solo devuelve megavatios: reposiciona a la Argentina en un mapa nuclear donde la ingeniería, la regulación y la geopolítica definen quién puede garantizar energía en el largo plazo.

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