La escalada bélica entre Irán, Israel y Estados Unidos detonó una onda expansiva que ya impacta de lleno en el mercado energético argentino. El barril de Brent, tras quebrar el techo de los USD 100 por las restricciones en el estrecho de Ormuz, forzó a las petroleras locales a recalcular sus estructuras de costos. El precio en los surtidores registró saltos del 15% durante marzo en la Capital Federal, mientras el sector del refinado exprime sus márgenes para contener el shock de precios externos.
El informe del IIEP de la UBA y el Conicet marca con precisión la velocidad del traslado a precios en los surtidores. Durante la primera semana de marzo de 2026, la nafta súper promedió los $1.664 a nivel nacional y la premium alcanzó los $1.895. El gasoil, combustible clave para la actividad productiva, cotizó a $1.928 en su versión común y $2.134 en el segmento de mayor calidad. Estos números iniciales reflejaron incrementos mensuales en torno al 5%.
Sin embargo, la inercia global aceleró los ajustes a mediados de mes. Un relevamiento en la Ciudad de Buenos Aires al 19 de marzo confirmó una suba acumulada del 15% para las naftas y del 14,6% para el diésel. Tras este movimiento, las pizarras porteñas actualizaron sus valores a $1.813 para la súper y $1.987 para la premium.
Tensión geopolítica y el factor Ormuz
El vector principal detrás de este recalentamiento reside en la geopolítica. El barril Brent promedió los USD 95 en las semanas previas y finalmente superó la barrera de los USD 100. El conflicto armado en Medio Oriente bloqueó rutas marítimas estratégicas y alteró drásticamente la oferta global de crudo.
Los datos del mercado muestran un giro radical frente al inicio del año. En enero, el crudo anotó caídas interanuales cercanas al 20%. Hoy, las cotizaciones spot de la primera quincena de marzo registran un salto del 48% frente a ese piso. La tensión en el estrecho de Ormuz consolidó un alza interanual superior al 30%, un escenario que tensiona toda la cadena de valor en Argentina.
El colchón del downstream: cae el margen de refinación
En el segmento de refinación, la ecuación económica cruje. El sector mide su rentabilidad a través del crack spread, un indicador que en Argentina opera bajo el esquema 3:1:2. Este modelo asume que el procesamiento de tres barriles de crudo arroja uno de nafta y dos de gasoil.

El análisis del IIEP revela que el margen de refinación cayó a USD 40,5 por barril en marzo de 2026. Esta cifra representa un desplome de casi 18 dólares frente al máximo de USD 59 que la industria logró en diciembre de 2025. Las refinerías absorben parte del impacto internacional y utilizan su rentabilidad como amortiguador para evitar un salto mayor al consumidor final.
La lectura del mercado advierte que este colchón tiene un límite técnico y económico. Si el conflicto persiste y el crudo consolida su posición por arriba de los USD 100, la presión sobre el downstream forzará nuevos traslados a precio. El escenario a corto plazo marca aumentos graduales e inminentes para compensar el descalce entre el costo de la materia prima y el precio de salida de refinería.
Datos Clave del Mercado
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Suba sostenida: Las naftas acumulan un alza del 15% mensual en CABA al 19 de marzo, mientras que el gasoil común registra una variación interanual cercana al 50% a nivel nacional.
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Volatilidad del crudo: El precio spot del Brent saltó un 48% en marzo respecto a los mínimos de enero, impulsado directamente por las restricciones de navegación en el estrecho de Ormuz.
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Buffer al límite: El margen de refinación (crack spread) cayó a USD 40,5 por barril, lo que confirma que la industria absorbió parte del aumento internacional para suavizar el impacto en los surtidores locales.