Argentina reactiva la agenda del uranio y Mendoza vuelve al centro del mapa nuclear

El Gobierno nacional ubicó al uranio como el próximo mineral estratégico con mayor potencial de crecimiento en el país, en un contexto donde la energía nuclear recupera protagonismo global como fuente firme y libre de emisiones.

La definición surge de la agenda internacional encabezada por el secretario de Minería, Luis Lucero, quien destacó que Argentina cuenta con más de 20 áreas de interés y con una capacidad tecnológica que pocos países combinan: recursos geológicos, industria nuclear madura y producción propia de combustible.

Mendoza vuelve a quedar en el centro de la discusión. La provincia concentra tres proyectos clave —Sierra Pintada, Huemul y Corcovo— que fueron la base del abastecimiento nacional hasta los años 90.

La reactivación depende de decisiones regulatorias y ambientales, pero el nuevo ciclo de precios internacionales y el interés de empresas de Canadá y Australia reabre un escenario que la provincia no tenía desde hace décadas.

El contexto internacional explica el movimiento. El precio del uranio se encuentra en máximos recientes y la expansión de reactores en Asia, Europa y Medio Oriente impulsa una demanda sostenida.

La energía nuclear volvió a ser considerada infraestructura crítica para la transición energética, lo que reposiciona a países con reservas y capacidades industriales. Argentina, con su cadena tecnológica completa —desde minería hasta fabricación de elementos combustibles—, aparece en una ventana de oportunidad poco frecuente.

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Las implicancias alcanzan a proveedores, logística y servicios industriales. La eventual reactivación de proyectos en Mendoza y otras provincias demandaría perforación, metalmecánica, transporte, servicios ambientales y equipamiento especializado.

También abriría espacio para inversiones en remediación, monitoreo y gestión de pasivos, un segmento donde las pymes locales pueden ganar terreno si acceden a estándares técnicos y certificaciones.

Los escenarios muestran caminos distintos. En un escenario base, la Nación avanza con estudios, actualización normativa y diálogo con provincias para ordenar la cartera de proyectos. En un escenario optimista, la combinación de precios altos, interés internacional y claridad regulatoria habilita inversiones exploratorias en Sierra Pintada y otras áreas.

En un escenario restrictivo, la falta de consenso político o demoras ambientales podrían frenar cualquier avance y mantener la actividad en niveles mínimos.

El renovado interés por el uranio coloca a Mendoza nuevamente en el radar de la minería estratégica. La definición de reglas claras y la articulación entre Nación y provincias serán determinantes para saber si esta ventana se convierte en un nuevo ciclo productivo o queda limitada a una oportunidad desaprovechada.

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