- La factura de la luz se mantendrá en niveles mínimos históricos en España gracias a la gran producción de energías limpias, pese al boqueo en el Estrecho de Ormuz.
- El sistema eléctrico nacional consigue blindarse frente a los conflictos externos, asegurando que la factura de la luz no suba hasta junio.
- Cierre del estrecho de Ormuz: los precios del gas se disparan y la crisis energética se podría agravar en verano
El panorama energético en nuestro país presenta una situación muy curiosa. Mientras medio mundo observa con temor los movimientos en Oriente Medio, aquí los precios de la energía eléctrica se han desplomado gracias a un sistema que ahora funciona a pleno rendimiento con recursos naturales propios.
Esta situación permite que tanto familias como empresas encuentren un respiro inmediato en sus gastos mensuales. El mecanismo que fija los precios ha logrado aislarse de los problemas externos, permitiendo que el coste por megavatio se sitúe en cifras realmente bajas.
El escudo de las renovables frente a Ormuz
La coyuntura actual facilita que la factura de la luz respire tranquila. Debido a que los embalses tienen reservas y a que las placas solares producen al máximo, el país no necesita comprar tanto gas de fuera. Esto levanta un muro natural que evita que los conflictos en otros continentes encarezcan lo que pagamos al usar los electrodomésticos.

Según relata el analista Antonio Aceituno, analista de mercados energéticos y CEO de Tempos Energía, el escenario actual permite “un pool eléctrico que puede mantenerse por debajo de los 30 euros el megavatio hora, un nivel que contrasta con los 72,60 euros el megavatio hora que registraba el pool en junio 2025”. Esa brecha es la que hace que el mercado español sea mucho más barato que el de otros países.
Ahora mismo, el sistema atraviesa una etapa muy favorable. En las horas de mediodía, cuando el Sol tiene más fuerza, la electricidad sale casi gratis. Hay momentos donde el mercado marca incluso precios en negativo, lo que significa que sobra energía. Este dato es el que empuja la media hacia abajo y protege el ahorro doméstico.
El peligro de un verano con Ormuz cerrado
Sin embargo, esta tregua tiene un límite marcado en el calendario. Cuando lleguen los meses de calor y el viento sople con menos ganas, la factura de la luz dependerá otra vez de las centrales de gas. En ese instante, los problemas en las rutas marítimas sí serán determinantes, ya que si los barcos no circulan, producir energía será mucho más costoso.
Los especialistas avisan de que el paso de la primavera al estío podría implicar “multiplicar los precios por dos y medio de un mes a otro y por tres desde la primavera al corazón del verano”. Si el paso marítimo sigue bloqueado, los recibos de julio podrían dar un golpe fuerte, subiendo por encima de los 90 euros.
Todo queda a expensas de si los cargamentos de gas licuado pueden salir con normalidad. Si la navegación se recupera antes de que encendamos el aire acondicionado, el impacto se suavizará. Pero incluso si todo va bien, los meses de calor “seguirán costando entre dos veces y medio más que en primavera”, según las previsiones.
Petróleo y gas ante la tensión de Ormuz
El mercado de los combustibles también sufre una presión constante. El barril de crudo Brent no tiene pinta de bajar de los 85 dólares próximamente, y podría tocar los 100 si no hay calma. Esto castiga al transporte, aunque por el momento la factura de la luz se salve de este golpe directo gracias a la meteorología favorable.
Otro inconveniente es que los almacenes de gas en el continente europeo están en niveles bajos, cerca del 29%. Con los precios de futuro disparados hasta el año 2028, la idea de que la energía barata es algo estable empieza a desaparecer entre los expertos. El mercado financiero está muy nervioso con la situación geopolítica.
En conclusión, el país vive en un oasis que aguantará hasta el mes de junio. Es la oportunidad para ahorrar antes de que el clima nos obligue a depender de nuevo del gas extranjero. De momento, el engranaje eléctrico nacional “sencillamente, mira al Sol y no a Ormuz”, aprovechando la fuerza de la naturaleza para frenar los precios.