- El conflicto en Oriente Medio intensifica la crisis del gas en Europa, con subidas del 68% y descenso del suministro de GNL hacia la Unión Europea.
- Las energías renovables alivian este impacto, permitiendo ahorros millonarios en la factura eléctrica de los países donde más se produce electricidad de forma limpia.
- Mayo, el último mes asequible: el verano disparará el precio de la luz en España
El 28 de febrero de 2026 supuso un punto de inflexión en el paradigma energético mundial. Tras los primeros ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán ese día, Europa comenzó a enfrentarse a una situación delicada. No en vano, sus reservas de gas se situaban por debajo del 30% de la capacidad y hasta nueve Estados miembros contaban con reservas por debajo de la media de la Unión Europea.
Los problemas no tardaron en llegar a los mercados. En virtud de un informe de CREA (Centre for Research on Energy and Clean Air), en solo 48 horas, el índice TTF holandés, el mercado de referencia principal para el gas natural en Europa, se disparó en un 68%, situándose en 52,8 €/MWh, marcando máximos de los últimos dos años. A todo ello se sumó la pérdida de suministro de GNL de Qatar, que metió aun más tensión en los mercados y haciendo obligatorio un reajuste global. Así, Asia intensificó la competencia por cargamentos, mientras que las exportaciones estadounidenses hacia este mercado se duplicaron en marzo. En este periodo, los envíos de GNL a la Unión Europea cayeron un 11%.
Con los precios del gas variando y vinculados de forma casi directa a las publicaciones de la Casa Blanca en redes sociales, los países de la Unión Europea continúan trabajando para reabastecer sus reservas de gas. En este sentido, el comisario de Energía de la UE, Dan Jorgensen, recomendó a los Estados miembro el reabastecimiento de sus reservas de forma gradual sobre el verano para «mitigar la presión sobre los precios y evitar la avalancha de compras de fin de verano», mientras que el Banco Central Europeo ha vinculado de forma clara la inestabilidad de los precios con la dependencia europea de los combustibles fósiles.
Sin embargo, pese al fuerte aumento de los precios y los temores sobre el suministro, el análisis de CREA concluye que la Unión Europea está mejor protegida de la volatilidad de los precios que en 2022, en parte gracias a las energías renovables.
Las renovables amortiguan las subidas de precios
En función de las tendencias de demanda energética y generación de electricidad registradas en 2025, la Unión Europea podría ahorrar 5.800 millones de euros en 2026 con el despliegue de energías limpias para sustituir al gas. Esta cifra podría crecer aun más si el precio del gas no determinara el precio en muchos países debido al mecanismo de precios marginales de la Unión Europea.
En este sentido, los consumidores de los cinco países de la Unión Europea (Dinamarca, Finlandia, Francia, Suecia y Eslovaquia), que son los que mayor proporción de energías renovables tienen en su mix energético, ahorrarán hasta 8.500 millones de euros en sus facturas este año en comparación con los consumidores de países con el mix energético más contaminante, como son Polonia, Italia, Grecia, Estonia y Países Bajos.
La situación en España
En España y Portugal, donde los precios, regulaciones e infraestructuras eléctricas están armonizadas en el marco del Mercado Eléctrico Ibérico (MIBEL), han experimentado un crecimiento del 21% en energías limpias en 2025 en comparación con 2022. Este crecimiento se debe, de forma principal, a un aumento del 74% en la energía solar, que representó casi un 20% de la generación total de electricidad (igual que el gas) en 2025.
Además, en este periodo, la sensibilidad de ambos países a las fluctuaciones del precio del gas se redujo en un 53%. En 2025, por cada euro de aumento en el precio del gas, la zona de producción conjunta de España y Portugal experimentó un aumento de 0,089 euros por MWh, el tercero más bajo del bloque.