Solar DQD inició una etapa de internacionalización que utiliza los nuevos mercados como instancia para validar la capacidad de replicar el modelo operativo que la compañía consolidó en Argentina.
Tras alcanzar una participación superior al 70% del mercado EPC solar local y entregar más de 1,2 gigavatios en proyectos, la empresa orienta su estrategia hacia países donde pueda demostrar que sus procedimientos, ritmos de obra y estructura de control mantienen desempeño estable fuera del entorno en el que fueron desarrollados.
La expansión se apoya en un esquema de estandarización que la compañía construyó durante los últimos años. El modelo combina procedimientos unificados, secuencias constructivas repetibles y una plataforma tecnológica propia para seguimiento de obras.
La estructura incluye herramientas digitales, aplicaciones específicas, drones autónomos y un equipo interno de ingeniería de sistemas dedicado al desarrollo de soluciones para control y monitoreo. Este enfoque permite trasladar metodologías sin depender de condiciones locales particulares.
La estrategia de despliegue contempla que entre el 10% y el 15% del personal asignado a cada proyecto provenga de equipos con experiencia previa, mientras que el resto se conforma con trabajadores locales capacitados bajo los protocolos de la empresa. El objetivo es asegurar continuidad operativa y, al mismo tiempo, construir capacidades en los mercados de destino.
La metodología fue ensayada en Uruguay como experiencia piloto antes de avanzar en Perú y en la evaluación de oportunidades en México, Colombia, Paraguay y Guatemala.
El crecimiento acelerado de la compañía en Argentina, que pasó de menos de cien colaboradores a una plantilla cercana a 1.200 personas en dos años, obligó a desarrollar mecanismos de control que no dependieran de estructuras corporativas tradicionales. Ese proceso derivó en un sistema de gestión que hoy constituye el núcleo de la estrategia de expansión.
La empresa busca demostrar que la combinación de estandarización, control tecnológico y transferencia operativa puede sostenerse en entornos regulatorios y logísticos distintos.
La internacionalización también incluye la incorporación de generación propia como parte del portafolio regional. La compañía proyecta alcanzar 400 megavatios de capacidad propia hacia 2026, con el objetivo de complementar su actividad como EPC y participar en mercados donde la integración entre construcción y operación constituye una ventaja competitiva.
La expansión regional funciona así como un test para validar la escalabilidad del modelo desarrollado en Argentina. La capacidad de reproducir ritmos de obra, mantener estándares de control y formar equipos locales determinará el alcance de la estrategia y la posición de la empresa en un mercado latinoamericano que demanda actores con capacidad de ejecución comprobada.