Argentina reactiva la minería de uranio: reservas para 40 años e impacto económico

Argentina ha puesto en marcha la reactivación de sus yacimientos de uranio, un recurso estratégico con capacidad para cubrir las necesidades nacionales durante cuatro décadas. El movimiento, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, busca fortalecer la independencia energética y posicionar al país como proveedor internacional en un mercado global con alta demanda de minerales críticos.

Según datos oficiales, el país cuenta con 34.250 toneladas de uranio recuperables, suficientes para abastecer la demanda interna por 41 años. Si se incluyen los recursos inferidos, la cifra asciende a 35.000 toneladas, equivalentes a 140 años de consumo para las tres centrales nucleares activas, que aportan el 7 % de la generación eléctrica nacional.

Actualmente existen 21 proyectos mineros de uranio, de los cuales 14 están activos en provincias como Chubut, Mendoza y Río Negro. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) lidera la gestión, con planes de reactivar minas históricas como Sierra Pintada y Cerro Solo. También participan empresas privadas nacionales e internacionales, entre ellas Jaguar Uranium y Blue Sky Uranium, que avanzan con estudios económicos preliminares.

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El impacto económico se refleja en la seguridad energética y en la posibilidad de exportación. El Plan Nuclear contempla no solo el consumo interno, sino también la venta al exterior. La inversión en nuevos reactores modulares, como el anunciado por Meitner Energy por USD 1.200 millones, refuerza la demanda interna y moderniza el parque nuclear argentino.

El auge del uranio se suma al crecimiento de otros sectores energéticos. En julio, Argentina alcanzó un récord histórico de 916.200 barriles diarios de petróleo, un aumento del 17,2 % respecto a 2025, impulsado por la explotación en Vaca Muerta. Esta diversificación fortalece la balanza comercial y consolida al país como actor relevante en minerales críticos.

Especialistas como Ignacio Celorrio destacan la recuperación del precio internacional del uranio, que incentiva nuevas inversiones. Por su parte, Andrés Villarreal señala que la minería de uranio no solo abastecerá la demanda local, sino que también permitirá procesos de industrialización del mineral antes de su exportación, ampliando el valor agregado nacional.

La reactivación de la minería de uranio ofrece un horizonte de estabilidad energética y económica, con efectos positivos en la generación de empleo y en la atracción de inversión extranjera directa. Argentina recupera así un recurso estratégico que se perfila como motor clave de su matriz productiva en los próximos años.

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