Newmont detalló el reparto de su inversión en Cerro Negro: u$s 160 millones quedan en 55 proveedores locales

La directora país de Newmont en Argentina, María Eugenia Sampalione, detalló cómo se reparte la inversión de u$s 800 millones que la compañía puso en marcha en Cerro Negro, su mina de oro en Santa Cruz. Fue durante el panel de minería del 62° Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, donde la ejecutiva precisó que u$s 160 millones de ese total quedan en manos de 55 proveedores locales. La cifra convierte al proyecto en uno de los mayores aportes privados a la cadena de proveedores de la provincia.

La inversión fue anunciada en febrero junto al Gobierno de Santa Cruz: son u$s 800 millones en seis años para reanudar y ampliar el proyecto Cerro Negro Expansión 1, con más de 30 obras en superficie y en el interior de la mina y una primera etapa de u$s 360 millones que contempla 270 puestos de trabajo durante su ejecución. El desarrollo había quedado un año en pausa mientras la casa matriz revisaba sus prioridades de capital, y en abril la empresa confirmó que evaluaba adherir la expansión al RIGI.

Más onzas y una nueva etapa a cielo abierto

Según los datos que maneja la compañía, la expansión suma unos 3,5 millones de onzas de oro, requiere un capital de desarrollo estimado en u$s 550 a 600 millones y extiende la vida útil de la operación más allá de 2038. Al cierre de 2025, Cerro Negro declaraba reservas por 3 millones de onzas. Sampalione recordó además que en septiembre la empresa comenzó una etapa de explotación a cielo abierto, que demanda más de u$s 60 millones y unos 100 empleos: “Nosotros somos un yacimiento underground y hace un mes anunciamos un hito operativo haciendo un open pit”, dijo.

La línea eléctrica que llega a 15.000 familias

La ejecutiva evitó la palabra derrame y habló de “efecto multiplicador”. Lo tradujo en infraestructura: Newmont lleva invertidos u$s 40 millones en una línea eléctrica que espera ver terminada este año. Según sus números, la obra le ahorrará u$s 8 millones al Estado provincial y alcanzará a 15.000 familias de Perito Moreno y Los Antiguos, las dos localidades más cercanas al yacimiento.

“Un negocio que piensa a 60 años”

Sampalione puso el foco en la previsibilidad. “La estabilidad te permite generar y transformar esa oportunidad en una decisión de inversión”, dijo, y recordó que la minería es “un negocio que piensa a 30, 40, 50 y hasta 60 años”, una escala que exige “instituciones que te den esa previsibilidad”. Sobre el cierre de la operación, contó que la compañía trabajó con el BID para diseñar su aporte al día después de la mina e invierte en aeropuertos y turismo, con la Cueva de las Manos como eje: “Si pensás en 40 años, ¿cuántos gobiernos pasan?”, preguntó.

El peso del sector explica el tono. Santa Cruz es, según la directiva, la principal exportadora metalífera del país y la minería representa “prácticamente el 80%” de sus ventas externas. La competencia por el capital, aclaró, es con Australia y Chile y no con otras provincias argentinas.

La autocrítica frente al petróleo

La frase menos esperada llegó al comparar sectores. “No es lo mismo el litio, el cobre, el oro, el molibdeno o las tierras raras”, planteó, para explicar por qué a la minería le cuesta moverse en bloque. “Quizás deberíamos aprender un poco del petróleo, trabajar más en conjunto”, admitió. Minutos antes, Ricardo Markous, de Tecpetrol, había descripto a la energía corriendo “a más de 100 kilómetros por hora” y a la minería “empezando ahora”. Sampalione sumó un límite que no depende de ninguna ley: formar un operario minero básico lleva “mínimo dos a tres años”, en un sector que se prepara para su mayor expansión laboral en décadas.

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