Impuesto verde: avanza en EE.UU. el proyecto de ley que obliga a medir la intensidad de carbono del litio argentino

El Congreso de los Estados Unidos ya esta en condiciones de votar un proyecto de ley que servirá como herramienta para cobrar una tarifa o cargo a las importaciones de minerales e hidrocarburos según sus emisiones. El proyecto es considerado como un paso fundamental hacia la creación de un mecanismo impositivo similar al que Unión Europea comenzó a implementar. Tanto el esquema europeo como una posible legislación en EE.UU. explican la sorpresiva propuesta del gobierno de Javier Milei de incluir en la Ley Ómnibus un mercado de derechos de emisiones de carbono en Argentina.

El Comité de Medio Ambiente y Obras Públicas del Senado votó 14 a 5 a favor de un proyecto de ley para calcular la intensidad de carbono de algunas materias primas y productos industriales que se producen e importan en Estados Unidos. La iniciativa es impulsada por senadores del Partido Demócrata y del Partido Republicano. Este respaldo bipartidista se reflejó en la votación en el Comité: hubo cuatro votos republicanos más de lo esperado.

El voto favorable del Comité habilita la votación del proyecto en el Senado y posteriormente en la Cámara de Representantes. «Fue un margen lo suficientemente grande como para que tengamos un ímpetu para llevarlo al recinto, ya sea por sí solo o en un paquete de algún tipo», dijo el senador republicano Kevin Cramer, coautor del proyecto junto al demócrata Chris Coons. «Como mínimo, hemos generado cierto impulso para una política ambiental de ‘Estados Unidos primero’«, agregó Cramer.

Las elecciones presidenciales complican las posibilidades de que la ley sea sancionada este año, pero el voto favorable del Comité marca el acelerado interés del Congreso por generar información precisa en materia de emisiones para el eventual diseño de una política comercial más restrictiva con las importaciones sobre la base de su impacto ambiental.

Proyecto

El proyecto, titulado “Providing Reliable, Objective, Verifiable Emissions Intensity and Transparency (PROVE IT) Act”, instruye al Departamento de Energía a estudiar y determinar la intensidad de carbono en las emisiones de determinadas materias primas y productos industriales fabricados en los EE.UU. y en los países del G-7, en países que tienen acuerdos de libre comercio con EE.UU., en países extranjeros de interés y “países que tienen una participación sustancial en el mercado global para un producto cubierto”.

De aprobarse, la ley alcanzaría a las exportaciones argentinas de litio e hidrocarburos: la lista incluye materias primas como el petróleo crudo, el gas natural, el hierro y el acero. También incluye a una serie de «minerales críticos y estratégicos refinados» como el litio, cobre, cobalto, manganeso y níquel. Argentina es el cuarto productor de litio y principal proveedor de EE.UU.

El concepto de intensidad de carbono o de emisión describe el ritmo de emisión de un determinado gas de efecto invernadero durante una actividad o un proceso. Por ejemplo, cuántas toneladas de CO2 son liberadas a la atmósfera en la extracción de petróleo, en la fabricación de un producto o en la generación de electricidad. Sirve a los fines de comparar las emisiones de diferentes países, industrias o productos.

Respuesta a Europa

El voto favorable en el Senado estadounidense es una respuesta a la entrada en vigencia en octubre del Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM por sus siglas en inglés) en la Unión Europea. Las importaciones en Europa pagarán una tarifa de “ajuste” para cubrir la diferencia de precios entre un producto extranjero y un producto europeo cuando este último paga el precio del carbono en Europa.

La tarifa comenzará a ser aplicada en 2026 sobre un primer listado de importaciones de seis sectores intensivos en carbono: hierro y acero, cemento, fertilizantes, aluminio, electricidad e hidrógeno.

Con este mecanismo, Europa busca dos objetivos: compensar el creciente costo económico que las industrias europeas están afrontando por invertir en reducir la huella de carbono en sus procesos productivos y evitar la fuga de industrias fuera de Europa por la pérdida de competitividad durante esa transición.

Discusión de fondo

Pese a las diferencias en materia ambiental y comercial entre republicanos y demócratas, el proyecto PROVE IT refleja una coincidencia mínima entre congresistas de los dos partidos: la necesidad de generar información propia sobre emisiones para hacer frente a eventuales controversias en el comercio con Europa y el resto del mundo. Esa coincidencia constituye un primer paso en una discusión de fondo: cómo se debe responder a las barreras comerciales verdes de otros países.

Los senadores republicanos advirtieron que su apoyo al proyecto de ninguna manera implica un respaldo a alguna iniciativa para establecer tarifas al carbono en EE.UU. Cramer acordó incluir una enmienda al proyecto en el comité para dejar claro que la ley no otorgará “ninguna nueva autoridad a ninguna agencia federal para imponer, recaudar o hacer cumplir un impuesto, tarifa, arancel, precio o cargo sobre las emisiones de gases de efecto invernadero”.

“Su conclusión es que necesitamos tener nuestros propios datos para evaluar las transacciones (con la Unión Europea) en lugar de permitir que ellos, o cualquier otro país, evalúen o creen los datos que se utilizan” en las relaciones comerciales internacionales, dijo la senadora republicana, Cynthia Lummis, sobre las razones invocadas por Cramer para pedir el voto de sus correligionarios.

La preocupación de los republicanos por separar los temas responde más a una necesidad interna. Ningún republicano quiere arriesgarse a sufrir un regaño de Donald Trumpel gran favorito a ganar la candidatura presidencial republicana. El ex presidente niega la existencia del cambio climático y en su presidencia promovió la desregulación en materia ambiental.

No obstante, el entorno de Trump aclara que el ex presidente es favorable a la aprobación de legislaciones comerciales cuando identifican prácticas comerciales desleales de otros países, especialmente si provienen de China. George David Banks, asesor climático de la Casa Blanca en la presidencia de Trump y consultor del Congreso en temas comerciales, afirmó que la llave para aprobar la ley PROVE IT es obtener el respaldo del ex Representante Comercial de los EE.UU. en la presidencia Trump, Robert Lighthizer. “No hay duda de que Lighthizer apoya la idea, ha sido muy público al respecto y ciertamente influiría en el pensamiento republicano en el Capitolio si Trump gana la reelección”, dijo Banks.

Una legislación que los republicanos de Trump verían con buenos ojos es el proyecto de Ley de Cargo a la Contaminación Extranjera (“Foreign Pollution Fee Act”), presentado al Congreso en noviembre por los senadores republicanos Bill Cassidy y Lindsey Graham. Presentada por Cassidy como una “política climática republicana”, el proyecto propone establecer aranceles sobre ciertos bienes importados que se consideran más intensivos en carbono que los bienes producidos en los EE.UU.

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