El almacenamiento energético se consolida como clave para el desarrollo de las energías renovables en América Latina y el Caribe

La Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) ha publicado recientemente su nota técnica titulada “Almacenamiento de Energía en América Latina y el Caribe”, en la que analiza el papel que desempeña esta tecnología y qué desafíos enfrenta su despliegue en la región. El informe responde a un contexto en el que ALC experimenta un proceso de incorporación acelerado de energías renovables no convencionales, principalmente solar y eólica, con alto potencial, pero también con desafíos por su variabilidad. Cabe destacar que América Latina tiene potencial para convertirse en uno de los principales proveedores de hidrógeno verde.

Ante este escenario, el almacenamiento de energía surge como una alternativa estratégica que permite guardar energía cuando esta no es necesaria, para utilizarla en los momentos en que la demanda lo requiere, asegurando de esta manera un suministro continuo, eficiente y sostenible”.

Tecnologías de almacenamiento en expansión: BESS a la cabeza

El documento técnico ofrece un análisis detallado de las principales tecnologías de almacenamiento disponibles en ALC, destacando sus principios de funcionamiento, aplicaciones, ventajas, costos y niveles de madurez. Entre ellas, los sistemas de baterías (BESS) se consolidan como los más utilizados en la región por su modularidad, su alto grado de desarrollo tecnológico y una reducción progresiva de precios que los hace cada vez más accesibles.

Le siguen el almacenamiento por bombeo hidráulico, considerado más eficiente, aunque con barreras asociadas a su alto coste y necesidad de condiciones geográficas específicas. Otras tecnologías emergentes, como el almacenamiento térmico, los volantes de inercia o los sistemas gravitacionales, muestran un alto potencial, pero aún requieren más desarrollo para su aplicación masiva.

Por su parte, el hidrógeno y el amoníaco de bajas emisiones merecen una mención especial en el informe, ya que su potencial en la región genera muchas expectativas, tanto para almacenamiento de largo plazo como para integración con industrias intensivas en energía.

Desigualdad en el desarrollo regional

Aunque países como Chile, Brasil y México, en especial el primero, destacan por un ritmo acelerado de incorporación de sistemas de almacenamiento, el documento advierte que, en líneas generales, la región enfrenta importantes limitaciones para su expansión. Estas limitaciones están relacionadas principalmente con aspectos normativos, regulatorios, económicos y de planificación energética.

El informe señala que el desarrollo desigual de los sistemas eléctricos entre países hace imprescindible realizar estudios técnicos y económicos detallados para identificar necesidades específicas de capacidad de almacenamiento en cada territorio.

Propuestas para acelerar el despliegue

La nota técnica de OLADE no solo expone el estado del arte y los desafíos del almacenamiento energético, sino que también plantea una hoja de ruta estratégica para acelerar su despliegue. Entre las medidas propuestas se encuentran:

  • Desarrollar políticas específicas y marcos regulatorios claros

  • Incentivar la inversión privada y pública

  • Fortalecer la I+D y las cadenas de valor locales

  • Fomentar el almacenamiento distribuido y las microrredes, sobre todo en zonas rurales e insulares

  • Promover alianzas público-privadas para facilitar el acceso a financiamiento y escalabilidad tecnológica

El almacenamiento de energía, concluye el informe, “más allá de constituir un soporte técnico para las renovables, debe ser considerado como una herramienta estratégica que contribuye a la transición energética, a la seguridad en el abastecimiento y al mejor aprovechamiento de los recursos energéticos de la región”.

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