El mapa de la hidroelectricidad en Argentina ha completado su transformación. Tras la toma de posesión efectiva el pasado 9 de enero, los grupos Central Puerto, MSU Green Energy y Edison Holding ya operan formalmente las represas del Comahue bajo un nuevo contrato a 30 años. La operación le permitió al Estado Nacional recaudar USD 706 millones, marcando el regreso definitivo del capital privado a la gestión de las grandes cuencas del sur.
1. Los nuevos operadores y el reparto de potencia
La licitación definió el control de los principales activos del país. Central Puerto S.A. se quedó con la joya de la corona, Piedra del Águila (1.400 MW), tras un desembolso de USD 245 millones. Por su parte, BML Inversora (MSU Green Energy) tomó el control de El Chocón y Arroyito (1.320 MW) por USD 235,6 millones. Finalmente, el grupo Edison Inversiones asumió la operación de Alicurá (1.000 MW) y Cerros Colorados (450 MW), sumando USD 200 millones a la recaudación total.
2. Dolarización y eficiencia operativa
El nuevo esquema tarifario, oficializado mediante la Resolución 19/2026, introduce reglas de juego claras para los próximos 30 años. Los contratos de venta de energía están indexados a la inflación de Estados Unidos (PPI y CPI), blindando la rentabilidad de las operadoras ante la volatilidad local. A cambio, las empresas asumen el compromiso de realizar obras de “rebumping” (modernización técnica) para extender la vida útil de las turbinas y maximizar la eficiencia en la entrega de potencia al SADI.
3. Equilibrio con las Provincias y Seguridad Hídrica
Un punto clave del acuerdo es la relación con Neuquén y Río Negro. Se garantizó el pago de regalías sobre la totalidad de la energía producida y se constituyó un Fondo de Seguridad Hídrica. Este fondo, financiado por las operadoras, asegura el mantenimiento de las defensas y la gestión de las cuencas ante crecidas, reconociendo el dominio originario de las provincias sobre el recurso agua, un factor crítico para la licencia social de las represas en la región.