Vaca Muerta no es un yacimiento, es una formación geológica que está a unos 2,5 kilómetros bajo tierra y si bien hasta ahora era Neuquén la provincia que sacaba rédito de sus riquezas, el inicio de este 2026 dejó un dato más que destacado, ya que Río Negro se convirtió en la segunda jurisdicción que logró dar vuelta el declino estructural de su producción petrolera y tuvo en enero la mejor producción de los últimos cinco años.
En detalle, Vaca Muerta se extiende en parte de tres provincias: Neuquén, que concentra 30.000 de los 36.000 kilómetros cuadrados de esta roca madre; Mendoza y Río Negro.
En el caso de Neuquén, los desarrollos shale comenzaron hace más de una década y su producción petrolera no solo generó el año pasado exportaciones por cerca de 5.000 millones de dólares, sino que en enero superó los 590.000 barriles de petróleo por día.
En Mendoza la exploración sigue adelante, con más estudios y testeos que resultados abultados. En la provincia del sol y el vino, los pozos realizados han tenido ramas horizontales acotadas, de unos 1.500 metros -casi la mitad de la media que tienen en Neuquén- y su producción si bien ha sido encontrada, fue relativamente baja.
En Río Negro, podría decirse que directamente no hubo exploración, ya que los primeros tres pozos que se hicieron hacia Vaca Muerta a fines de 2024 no solo copiaron la extensión de los que se hacen en Neuquén, sino que su producción fue muy similar.
Pero eso no es todo. A fines del año pasado, en los últimos días de octubre, se pusieron en producción otros cuatro pozos, todos a cargo de la petrolera Phoenix Global Resources (PGR) que lidera el rionegrino Pablo Bizzotto y que tiene como socio mayoritario al enorme grupo suizo Mercuria.
Esta segunda tanda de 4 pozos fue aún más exitosa que la primera y en conjunto aportaron 8.500 barriles de petróleo por día en enero pasado, dando vuelta años de caída de la producción petrolera rionegrina, producto del declino natural de los viejos pozos del convencional y de los también añejados pozos del tight.
Uno de cada tres barriles de Río Negro, son del crudo de Vaca Muerta
Para explicarlo más simplemente, estos 7 pozos representaron el 36% de toda la producción de petróleo de Río Negro, haciendo que no solo uno de cada tres barriles ya sean del tipo shale, sino que permitieron que el mes cerrara con una producción promedio de 23.536 barriles de petróleo por día.
Para encontrar una producción tan alta, se debería retroceder cinco años en el tiempo, pues recién en enero de 2020 -antes del inicio de la cuarentena por la pandemia- la producción era más alta que la actual.
La crisis sanitaria que frenó a los vehículos y desplomó el consumo de petróleo a nivel mundial, le pasó una factura muy cara al convencional, pues el cierre de pozos de este tipo representa muchas veces que al reabrirlos nunca volverán a producir tanto como antes.

Esto se solapó a la caída propia de la vejez de los pozos del convencional de Río Negro, que en total dejó en enero de 2021 solo 23.333 barriles diario. Un año después, la caída continúo, con 22.928 barriles por día, descendió de nuevo en 2023 hasta 21.101.
En 2024 la baja llegó a los 20.087 barriles por día y es en 2025 cuando se comienza a ver el efecto de los primeros 3 pozos a Vaca Muerta del área Confluencia Norte, pues la producción subió hasta 22.116 barriles por día y en este enero de 2026, trepó hasta los 23.536 barriles, siendo así el mejor enero desde 2020.
Si se observa a detalle, los barriles del convencional y del tight -producción en arenas compactas- siguieron cayendo en todos estos años, pasando de 20.614 barriles convencionales y 2.719 tight en 2021 y a los 13.939 convencionales y 1.180 tight del mes pasado.
Por esto es claro que el cambio vino de los pozos shale, que enero de 2025 aportaron 4.484 barriles por día y en enero treparon hasta los 8.501 barriles por día.
El dato
- 23.536
- barriles por día fue la producción de enero de 2026 en Río Negro. De ese total, 8.501 barriles vinieron de los pozos a Vaca Muerta.
Lo más auspicioso de esto no solo está en la reactivación de un sector de la economía que venía en caída libre, sino en los planes para realizar más pozos hacia Vaca Muerta que hay para el grupo de áreas que ya se autorizaron a perforar a la porción rionegrina de la formación.
Es que, además de Confluencia Norte y Sur de Phoenix Global Resources, Río Negro también otorgó permisos a Capex sobre el área Cinco Saltos Norte en donde se espera que este año se realice un pozo shale; lo mismo se hizo con el bloque Cinco Saltos Sur en manos de Pan American Energy (PAE) en donde también está comprometido un pozo hacia la formación con una rama horizontal de 2.000 metros de extensión; y en el áreas Loma Guadalosa, en donde PAE junto a TanGo Energy (la exAconcagua) comprometieron realizar 2 pozos hacia el shale.
Las particularidades de Vaca Muerta en Río Negro
A diferencia de lo que ocurre en Neuquén, en Río Negro se estima que todos los pozos que se realicen solo podrán esperar obtener producción de petróleo, y no de gas natural.
Esto se debe a las condiciones geológicas de cómo se formó -o deformó- Vaca Muerta a lo largo de los cerca de 90 millones de años que tiene, y que hicieron que hoy tenga lo que técnicamente se define como “ventanas” de producción, que podría decirse que son franjas en las que se puede obtener desde solo gas natural, una mezcla de gas y petróleo, y solo petróleo, que es el caso de la franja que llegó al extremo oeste de Río Negro.
Pero además de esta característica particular que tendrá la producción shale en Río Negro, hay un factor clave propio de este tipo de pozos que deberá atenerse, ya que mientras los pozos del convencional dan por largos años una producción estable, los pozos hacia Vaca Muerta, son no convencionales, y por esa técnica de estimulación, su producción cae aceleradamente, al punto que pasados los primeros dos años se estima que los pozos ya aportaron la mayor parte de sus barriles.
Con lo cual, si no se realizan nuevos pozos, la producción caerá aceleradamente, mucho más rápido que en el convencional.
Los pozos ya comprometidos de momento suman 4, pero debarán buscar reponer los barriles que dejen los 7 primeros pozos en producción, marcando así el inicio de la guerra contra el declino propio de Vaca Muerta pero esta vez, del lado rionegrino de la formación en donde aún quedan más bloques para sumar a la producción del shale.