Un estudio internacional basado en datos históricos de más de 200 países proyecta que la energía eólica y la solar podrían aportar cerca del 47% de la electricidad mundial hacia 2050.
La estimación surge de un modelo empírico que identifica patrones reales de adopción y evita escenarios teóricos. El análisis sostiene que la trayectoria probable de crecimiento permitiría mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, aunque no alcanzaría para cumplir el objetivo más exigente de 1,5 °C.
El modelo, denominado Prolong, detecta que la expansión renovable no sigue curvas lineales, sino ciclos de crecimiento estable interrumpidos por pulsos acelerados asociados a cambios regulatorios, inversiones en infraestructura y disponibilidad de financiamiento. La metodología se apoya en series históricas de despliegue renovable y en la comparación entre regiones con distintos niveles de madurez tecnológica.
La proyección asigna a la energía eólica alrededor del 26% de la generación eléctrica global hacia mediados de siglo, mientras que la solar alcanzaría aproximadamente el 21%. El estudio destaca que la velocidad de adopción depende menos del costo de la tecnología y más de la capacidad de integrar nueva potencia al sistema mediante redes, almacenamiento y marcos regulatorios consistentes.
Para los países en desarrollo, el informe subraya que la principal restricción no es la disponibilidad de recurso, sino la infraestructura de transmisión y la capacidad de despacho. La expansión renovable requiere redes capaces de absorber variabilidad, sistemas de control avanzados y procedimientos de conexión que permitan incorporar grandes volúmenes de generación distribuida.
La lectura para la región es directa: la competitividad de la eólica y la solar dependerá de la velocidad con la que se ejecuten ampliaciones de transporte, se modernicen los códigos de red y se habiliten mecanismos de financiamiento que reduzcan el riesgo de inversión. La proyección global confirma que la transición energética no está limitada por la tecnología, sino por la infraestructura que permite integrarla.