La red de transmisión enfrenta saturación estructural y el Gobierno activa un esquema de ampliación bajo concesión de obra

La congestión obliga a despachar generación térmica más cara en zonas deficitarias y restringe la evacuación de renovables en regiones con excedente, lo que reduce la eficiencia del despacho y eleva el costo marginal del sistema.

La Secretaría de Energía publicó el 29 de diciembre de 2025 un decreto que habilita licitaciones nacionales e internacionales para ampliar la red de alta tensión bajo el régimen de concesión de obra.

El esquema permite que el sector privado financie y construya infraestructura sin erogación fiscal directa, recuperando la inversión a través de cargos aplicados a los usuarios del Mercado Eléctrico Mayorista beneficiados por las nuevas instalaciones.

El primer paquete contempla 500 kilómetros de líneas de 500 kV y 220 kV orientados a reforzar el AMBA, donde se concentra cerca del 40% de la demanda nacional.

La congestión en el transporte también condiciona la incorporación de nueva generación. Los proyectos renovables adjudicados en ciclos previos enfrentan limitaciones de conexión en nodos saturados, y la expansión térmica se ve restringida por la falta de capacidad para evacuar potencia adicional en horarios de alta demanda.

CAMMESA identifica que la saturación de corredores reduce la capacidad del sistema para absorber variaciones de carga y limita la flexibilidad operativa en eventos de estrés.

En paralelo, el Gobierno lanzó una licitación para instalar 700 MW de almacenamiento distribuido con contratos a diez años gestionados por CAMMESA. El objetivo es reforzar la operación en áreas críticas, desplazar demanda de punta y reducir la dependencia de generación térmica en momentos de máxima carga.

Las primeras adjudicaciones de 2025 en las áreas de Edenor y Edesur mostraron mejoras en la estabilidad local, pero la escala del programa aún es insuficiente frente a la magnitud de las restricciones de transporte.

Las obras de ampliación enfrentan demoras asociadas a servidumbres de paso, permisos ambientales y procesos de financiamiento, factores que históricamente extendieron los plazos de ejecución en proyectos de alta tensión.

La combinación de saturación en corredores troncales, crecimiento de la demanda y expansión limitada de la oferta configura un escenario donde la ampliación de la red se vuelve un requisito para que las señales de precios y la desregulación del mercado tengan impacto operativo.

La evolución del sistema de transmisión será determinante para la integración de renovables, la reducción del costo marginal y la estabilidad del despacho en picos de demanda. La infraestructura actual opera con márgenes estrechos y condiciona la efectividad de las reformas del mercado eléctrico, lo que convierte a la ampliación del transporte en el eje técnico central del próximo ciclo energético.

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