La estrategia Global Gateway empieza a tomar forma concreta en América Latina y el Caribe. Luego de presentar su nuevo marco de cooperación con la región, Bruselas ya trabaja sobre una cartera de 24 proyectos y obras estratégicos vinculados a transmisión, interconexión y generación, con una necesidad total de inversión estimada en 6840 millones de euros.
¿El dato más destacado? Las novedades ya giran en torno a corredores, líneas, estaciones, financiamiento y riesgo bancario concreto.
En ese tablero, la interconexión Colombia-Panamá aparece como el proyecto insignia, ya que la obra es considerada la más grande dentro de la cartera regional y demandaría un CAPEX cercano a los 800 millones de dólares.
Así lo pudo conocer Energía Estratégica durante el tercer día del programa EU Climate Dialogues 2 (EUCDs2), donde representantes comunitarios detallaron el mapa de obras que la Unión Europea busca acompañar bajo su estrategia de infraestructura sostenible fuera del bloque.
La línea en cuestión contempla unos 500 kilómetros de trazado, con tramos terrestres y submarinos, además de la necesidad de vincular sistemas con frecuencias diferentes.
“Colombia-Panamá es el caso más complicado. Tiene una red de 50 Hz a un lado y otra de 60 Hz, distintas tensiones y tramos submarinos”, detallaron.
En este caso sigue abierta la negociación entre reguladores para definir el modelo de operación, el esquema regulatorio y las condiciones que permitirán llevar la obra a cierre financiero.
De momento, la entrada en operación continúa proyectada para 2029, aunque fuentes comunitarias reconocieron que el cronograma es exigente.
“Ningún banco de desarrollo nacional o internacional puede financiar solo un proyecto así porque la exposición al riesgo es demasiado alta”, señalaron desde la Comisión. Por eso, la lógica de Global Gateway pasa por conformar equipos internacionales de financiadores, con participación europea, bancos regionales y capital privado.
México y Brasil-Bolivia, las señales de expansión
Aunque México todavía no forma parte de los 24 proyectos estratégicos de la cartera regional, Bruselas confirmó que existe un diálogo activo con el Gobierno mexicano:
“Estamos trabajando con ellos para ver cómo podemos apoyar el reto de las infraestructuras y el upgrade de las líneas de transmisión del país”.
La primera señal ya está sobre la mesa. Tras la reciente cumbre entre la Unión Europea y México, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño, firmó un memorando de entendimiento con la Secretaría de Energía mexicana.
Además, se mencionó una línea de financiación de 150 millones de euros con Bancomext.
El caso mexicano muestra que la cartera podría ampliarse a medida que avancen las conversaciones políticas, regulatorias y financieras.
Brasil-Bolivia se posiciona como otra señal de expansión. En este caso, el objetivo es reducir el aislamiento boliviano y reforzar los intercambios con el mercado brasileño.
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El proyecto contempla una línea de alrededor de 500 kilómetros y 500 MW, con una inversión estimada superior a 450 millones de euros.
Brasil, según explicaron, avanzaría con la licitación de su tramo, aunque el ritmo final dependerá también de las decisiones que tome Bolivia y de la definición sobre estaciones de conversión de frecuencia.
Caribe: islas aisladas y redes antiguas
El Caribe aparece como el caso más delicado. Allí, la escala de los mercados, la condición insular, la exposición a eventos climáticos extremos y el estado de las redes plantean un desafío distinto al de los grandes sistemas continentales.
El primer piloto sería Saint Kitts and Nevis. La idea es conectar físicamente las dos islas de un mismo Estado, separadas por pocos kilómetros, pero aún sin vínculo eléctrico.
Si el modelo funciona, podría escalar hacia otros territorios vecinos y abrir la puerta a nuevos esquemas de cooperación, con participación de empresas europeas, respaldo público comunitario y diálogo con el Banco Mundial.
En paralelo, República Dominicana y Puerto Rico aparecen como otro caso bajo estudio. Sin embargo, el proyecto enfrenta una dificultad financiera relevante por el perfil de riesgo de la utility puertorriqueña.
La arquitectura financiera del Global Gateway bajo la lupa
Del total de 6840 millones de euros, el Equipo Europa compromete alrededor de 2840 millones. Al sumar la contribución de entidades regionales, entre ellas el BID, CAF, BCIE y otros bancos de desarrollo, el monto movilizado asciende a unos 3.200 millones.
Sin embargo, todavía resta cubrir cerca de la mitad de la inversión requerida. Ese tramo se buscará completar con otros bancos europeos, incluyendo entidades de Italia y España, además de aportes de capital privado y equity por parte de los promotores.
En paralelo, la Unión Europea prevé movilizar entre 15 y 20 millones de euros en recursos no reembolsables para asistencia técnica, preparación de estudios y avance hacia la bancabilidad de los proyectos.
Centroamérica, el laboratorio de integración
“El caso de Centroamérica es especial. Tiene ya cierto grado de integración política y funciona como una especie de laboratorio”, explicaron durante el programa.
En ese marco, el Banco Europeo de Inversiones aprobó una facilidad de préstamo de 1.000 millones de euros para acompañar la apuesta energética de la región.
El paquete se complementa con aportes de Francia, Alemania, Canadá y bancos regionales y busca empujar el segundo circuito del SIEPAC, además de líneas binacionales y obras nacionales compatibles con una visión regional.
Entre los tramos mencionados aparecen Belice-Guatemala, Guatemala-El Salvador, Guatemala-Honduras, Honduras-Nicaragua, Nicaragua-Costa Rica y Costa Rica-Panamá.
El punto no es menor. Bruselas quiere evitar que cada país planifique su red de forma aislada. “Si un país solo mira lo nacional, tiene que tener también esta perspectiva regional”, remarcaron.