Alemania y Holanda estrenan los primeros kilómetros de su red de hidrógeno verde; España aún prepara la ingeniería de la suya

El despliegue de una red por la que en unos años circulará por la UE el hidrógeno renovable que en parte deberá producirse a gran escala en la Península ibérica ya experimenta distintas velocidades y no precisamente a favor de España y Portugal, quizá los dos países con más que ganar en el desafío de que la UE empiece a producir, transportar y utilizar uno de los gases renovables llamados a sustituir al gas y al petróleo en procesos industriales o en transporte pesado.

En los últimos meses, más allá de sus fronteras otros países han empezado a inaugurar algunos tramos de las canalizaciones que deben conformar el sistema de ductos que en el futuro deberían hacer llegar el hidrógeno renovable desde países productores a consumidores en la UE. En España, sin embargo, la configuración de su propia red nacional que deberá conectarse con otros países europeos se encuentra en un estado anterior. Aunque de acuerdo a los plazos previstos, aquí los preparativos están todavía en fase de ingeniería. Por ejemplo, en noviembre del año pasado terminaron los estudios geofísicos que confirmaron la viabilidad técnica del tramo submarino que unirá Barcelona y Marsella, conocido como BarMAr.

Solo un mes después, en diciembre de 2025, Alemania inauguraba un tramo de 400 kilómetros de su red nacional de hidrógeno renovable, después de adaptar a este nuevo gas canalizaciones hasta ahora utilizadas para transportar gas natural. Desde entonces, esta renovada infraestructura ya está disponible para el mercado.

Más recientemente, en mayo, en Países Bajos sucedió algo similar, la apertura de un primer tramo de 32 kilómetros de su red nacional de tubos de hidrógeno. Según infomaron medios holandeses, fue «activado», de modo que «está listo para empezar a transportar hidrógeno renovable desde una parte del puerto de Rotterdam a otro». En Francia, está previsto que en 2027 se ponga en servicio el primer tramo de su red transfroteriza de hidrógeno renovable -en su caso, llamado «bajo de carbono» porque Francia contempla producirlo en base a la energía nuclear-, que unirá su territorio con Luxemburgo.

«Las infraestructuras son absolutamente imprescindibles para hacer realidad el mercado del hidrógeno en Europa y muchos contratos están esperando a que haya infraestructuas que lo fomenten», señaló hace unas semanas Arturo Gonzalo, CEO de Enagás, la empresa estatal responsable de la infraestructura gasista y que también tiene encomendada la creación de la red de hidrógeno renovable en España. «Todo está avanzando muy rápido en la UE. En Rotterdma hace pocas semanas se puso en servicio del primer tramo de la red troncal de Países Bajos. El año pasado arrancó el primer tramo de 400 kilómetros en Alemania. China está compitiendo y tiene su primer tramo de mil kilómetros«, enumeró Gonzalo durante una jornada técnica sobre hidrógeno renovable organizada por Enagás, en la que  presentó una imagen fija sobre la inauguración de distintos tramos de redes de hidrógeno entre los que todavía no está España. «En Enagás estamos haciendo nuestra parte para desarrollar la red troncal del gran corredor H2MedEstamos avanzando en ingenieria y concluyendo el proceso de participación pública con proyectos que avanzan a velocidad de crucero», aseguró sobre lo que sucede aquí, en un foro en que se escucharon más voces, desde la industria, sobre la necesidad de que la UE se dote cuanto antes de un sistema de canalización del hidrógeno renovable.

«Necesitamos que haya una red como la que estáis desarrollando en España y en Alemania», apuntó una representante de Siemens Energy, que como otras muchas empresas energéticas ya empiezan a producir hidrógeno renovable. «El futuro del hidrógeno dependerá tanto de las tecnologías como de las infraestructuras capaces de conectarlas», indicó un representante del CSIC.

Estudios de ingeniería y diálogo con el territorio

En España se están cumpliendo los plazos previstos para conformar su red nacional de hidrógeno renovable, que sin embargo no han llegado todavía a la fase de construcción, ni de la parte terrestre, con grandes corredores que pasan por 13 comunidades ni de la submarina, con el ducto que unirá por debajo del mar Barcelona y Marsella, el BarMar.

De acuerdo con el calendario diseñado por Enagás cuando se lanzó el proyecto H2Med, entre los años 2025 y 2026 estaba previsto «el desarrollo de la ingeniería, estudios ambientales y permisos«, así como solicitar en este año fondos europeos del Mecanismo Conectar Europa (CEF, por sus siglas en inglés), antes de los siguientes pasos. Serán la compra de equipos y materiales en 2027 y 2028 y la construcción entre 2028 y 2030 para que ese año la red troncal del H2Med pueda ponerse en marcha.

En el caso de la canalización submarina, el BarMar, el plan previsto para este 2026 era llevar a cabo un proceso de participación pública en España y Francia, los dos extremos, y, a mediados de 2026, lanzar el diseño de ingeniría front-end. Enagás asegura que se está dentro de plazo.

Red troncal del hidrógeno renovable de España.
Red troncal del hidrógeno renovable de España.Enagás

Además de obras de ingeniería, en España acaba de terminar un proceso no menos importante, previo todavía a la construcción. A mitad de junio,  Enagás concluyó en la Región de Murcia el proceso de participativo que durante los últimos ocho meses ha llevado desde su presidente a sus técnicos a visitar las 13 comunidades por las que pasarán las canalizaciones del H2Med, para explicar los detalles en cada territorio y también escuchar las preocupaciones de la población de hasta 550 municipios ‘tocados’ por las futuras canalizaciones de hidrógeno renovable.

Esta ‘tournée’ del hidrogeno empezó en abril de 2024 en Castilla-La Mancha y terminó 15 meses después en Murcia y se han planteado como una aproximación al público de lo que supondrá en sus respectivos territorios el trazado y la longitud concretos previstas en cada uno de ellos. «Nuestro objetivo es construir esta red desde la colaboración con el territorio, incorporando las aportaciones de administraciones, empresas y ciudadanía para maximizar su valor económico, social y ambiental, e impulsar nuevas oportunidades industriales vinculadas al hidrógeno renovable, favoreciendo la implantación de proyectos que generen actividad económica y empleo de calidad”, explicó hace semanas el presidente de Enagás.

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