Posco, Rio Tinto y Galan aceleran la expansión del litio argentino

El primer gran hito del mes fue la inauguración de la Planta II del proyecto Sal de Oro, operado por Posco en el Salar del Hombre Muerto. La nueva instalación incorpora una capacidad de producción de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio destinadas principalmente a los mercados internacionales.

La ampliación corresponde a la segunda fase del complejo y demandó una inversión de US$ 207,94 millones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La compañía prevé completar durante 2027 el proceso de ajuste y estabilización operativa para alcanzar los niveles de producción previstos.

Con esta incorporación, la capacidad total de Sal de Oro asciende a 48.000 toneladas anuales de productos de litio. El esquema integra 25.000 toneladas de hidróxido de litio correspondientes a la primera etapa y 23.000 toneladas de carbonato provenientes de la nueva planta, consolidando a Posco entre los principales productores del sector en Argentina.

Mientras tanto, Rio Tinto avanza en Catamarca con dos proyectos de relevancia. El primero es Sal de Vida, que incorporará una planta con capacidad para producir 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio a partir de una inversión estimada en US$ 818 millones.

De manera paralela, la compañía desarrolla la expansión Fénix 1B, destinada a elevar la capacidad productiva del proyecto hasta 38.000 toneladas anuales. La iniciativa contempla desembolsos por US$ 531 millones y forma parte de la estrategia de crecimiento de la minera en el país.

Otro de los desarrollos que se aproxima a una nueva etapa operativa es Hombre Muerto Oeste, de Galan Lithium. El emprendimiento prevé una producción inicial de 5.000 toneladas anuales y una inversión cercana a los US$ 217 millones. Aunque la empresa todavía no confirmó la fecha de inauguración, el proyecto figura entre los próximos aportes de capacidad para el sector.

En conjunto, estos cuatro desarrollos acumulan inversiones por al menos US$ 1.774 millones. La cifra difiere de los US$ 2.113 millones informados por fuentes provinciales debido a diferencias en los criterios utilizados para contabilizar las distintas etapas de inversión de los proyectos.

Desde la provincia de Catamarca destacan que esta expansión tendrá impacto directo sobre las exportaciones, la generación de empleo, la actividad de proveedores y la recaudación por regalías. En ese contexto, el gobernador Raúl Jalil definió el escenario actual como un momento clave para la consolidación de la minería del litio en la región.

Más allá de estos desarrollos, el mapa minero del NOA continúa ampliándose con iniciativas de gran escala como MARA, Tres Quebradas y Diablillos. Entre ellos sobresale MARA, controlado por Glencore, que proyecta inversiones cercanas a los US$ 4.000 millones tras su incorporación al RIGI.

La combinación de nuevas plantas, ampliaciones productivas y desembolsos multimillonarios confirma que Argentina atraviesa una etapa de aceleración en el negocio del litio. Con una mayor capacidad instalada y nuevos proyectos entrando en operación, el país busca fortalecer su posición entre los principales productores mundiales de un mineral clave para baterías, almacenamiento energético y movilidad eléctrica.

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