Vaca Muerta cerró un año récord y enfrenta el desafío de sostener la inversión

Vaca Muerta cerró el último año con números que marcan un punto de inflexión en la industria hidrocarburífera. En octubre, la producción nacional alcanzó los 860.000 barriles diarios, el nivel más alto desde 1998, superando incluso el total producido durante todo 2024 antes de finalizar el año. En diciembre, Neuquén volvió a batir su propio récord: la producción de crudo llegó a 601.274 barriles diarios, con un crecimiento mensual del 1,85 % y una suba interanual del 28,62 %.

El salto productivo confirma el cambio de escala del shale neuquino, pero abre un nuevo interrogante: cómo sostener ese crecimiento en el tiempo. Desde Boston Consulting Group (BCG), Leonardo De Lella, managing director y socio de la firma, advirtió que el desafío ya no es técnico, sino estructural y financiero.

“Vaca Muerta ha demostrado que puede escalar producción de forma consistente y eficiente, lo que confirma la madurez operativa del play. Sin embargo, para dar un salto significativo en producción se requiere un entorno que permita sostener inversiones”, señaló.

Más producción y más exigencias: Vaca Muerta apuesta a la infraestructura para sostener el crecimiento

Más producción y más exigencias: Vaca Muerta apuesta a la infraestructura para sostener el crecimiento

Precios más bajos y márgenes bajo presión

El escenario de precios empieza a poner a prueba la ecuación económica. Según explicó De Lella, los niveles de eficiencia alcanzados permiten break-even en torno a los 45 dólares por barril, es decir, un nivel de precio que cubre los costos totales de perforación, completación y operación de los pozos. Sin embargo, una baja sostenida del crudo reduce los márgenes y limita la generación de caja disponible para reinversión, condicionando el ritmo de crecimiento de la actividad.

“Si bien la rentabilidad del shale argentino sigue siendo interesante por su perfil de calidad de crudo y eficiencia operativa alcanzada, niveles más bajos de precio del crudo comprimen márgenes y, por ende, la generación de flujo de caja que se puede reinvertir”, advirtió.

A este panorama se suma el costo del financiamiento, que continúa siendo elevado en comparación con otros desarrollos no convencionales a nivel internacional. La expectativa de una baja del riesgo país aparece como una condición clave para mejorar el acceso al capital y sostener el ritmo de inversión.

Infraestructura: el VMOS como oportunidad

En este nuevo estadio de desarrollo, la infraestructura dejó de ser un complemento y pasó a ser una condición central. En ese punto, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) aparece como una pieza estratégica para destrabar el crecimiento y consolidar el perfil exportador del shale.

“Hay un factor que es prometedor, pero requiere consolidación, y es la expansión y mejora de la infraestructura. En este rubro, VMOS es un pilar clave y representa una palanca fundamental para Vaca Muerta, al reducir costos de evacuación, facilitar el acceso a mercados internacionales y mejorar su competitividad”, afirmó De Lella.

El proyecto, impulsado por un consorcio de ocho grandes petroleras, permitirá evacuar el crudo no convencional desde la cuenca neuquina hasta la costa atlántica de Río Negro, donde se construye una nueva terminal marítima. Tendrá una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios, que se ampliará a 550.000 hacia 2027 y podría alcanzar los 700.000 barriles por día en etapas posteriores. Las obras comenzaron a principios de 2025 y la puesta en marcha está prevista para fines de 2026.

Sin embargo, el desafío logístico no se limita a los grandes ductos. “Es necesario continuar avanzando, por ejemplo, en mejoras viales que contribuyan a la reducción de costos logísticos de operación”, señaló el socio de BCG.

Costos de desarrollo y escala: la brecha con Permian

Aunque la industria logró avances en eficiencia operativa, Vaca Muerta aún enfrenta desventajas estructurales frente a cuencas como el Permian, en Estados Unidos, especialmente por los costos locales y la menor escala de actividad, de acuerdo al especialista.

“La eficiencia de capital y los costos de desarrollo de pozos siguen siendo áreas con espacio de mejora. Si bien la industria ha avanzado, los costos locales y la menor escala de actividad comparado con cuencas como el Permian generan desventajas estructurales”, explicó De Lella.

En ese marco, la presión por seguir bajando costos es constante si se busca sostener un ritmo de expansión atractivo, sobre todo en escenarios de precios internacionales más exigentes.

El precio del crudo y el impacto de la situación en Venezuela

De cara a 2026, con proyecciones que ubican el barril en torno a los 55 dólares, De Lella planteó la necesidad de mirar más allá de los pronósticos y seguir de cerca las señales del mercado. “Es importante tomar las proyecciones de precios con cautela y más bien observar señales de mercado, como inventarios, balances de oferta y demanda o movimientos de cargas y diferenciales”, sostuvo.

En cuanto al escenario internacional, el posible regreso de mayores volúmenes desde Venezuela aparece como un factor de impacto limitado en el corto plazo. “Pese a contar con una de las mayores reservas de crudo del mundo, la infraestructura productiva de Venezuela está deteriorada y el crecimiento de producción requiere inversiones significativas y tiempo”, explicó.

Incluso en un escenario de normalización, los incrementos serían graduales y se extenderían por varios años. La reapertura de exportaciones hacia refinerías del golfo de Estados Unidos podría afectar los diferenciales entre crudos pesados y livianos, aunque sin generar un shock de oferta.

Con producción récord, Vaca Muerta mira a la infraestructura como clave para sostener el crecimiento

Con producción récord, Vaca Muerta mira a la infraestructura como clave para sostener el crecimiento

Para De Lella, el impacto de Venezuela sobre Vaca Muerta será “modesto” y más vinculado a ajustes en las dinámicas de mercado que a cambios abruptos de precios. Además, destacó que el desarrollo del shale neuquino está liderado mayormente por compañías argentinas, con menor exposición a decisiones globales de reasignación de capital.

La cuenca neuquina ya demostró su potencial, pero el próximo salto dependerá de otros factores. “Vaca Muerta, apoyándose en el excelente perfil geológico y eficiencias operativas, debe seguir avanzando en la mejora de infraestructura y de la competitividad en el costo de los pozos que le permitan reducir sus puntos de equilibrio y seguir desbloqueando su potencial, incluso en contextos más exigentes”, concluyó.

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