El Gobierno de Río Negro confirmó que el próximo mes de febrero de 2026 realizará el llamado a licitación para la obra de enripiado integral y mejora de la Ruta Provincial 9. Con una inversión prevista de $3.251 millones, este corredor de 28 kilómetros es la pieza logística fundamental para el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), ya que conecta la Ruta Nacional 3 con la terminal de exportación que se construye en la costa atlántica.
1. Detalles Técnicos de la Obra
El proyecto contempla una intervención profunda sobre la traza actual para adaptarla al tránsito pesado de alta intensidad:
- Ensanche de calzada: Se llevará el ancho a 7 metros para facilitar el cruce de camiones y equipos especiales.
- Movimiento de suelos: Incluye la ejecución de terraplenes y una compactación especial en sectores críticos para soportar cargas pesadas.
- Seguridad y Drenaje: Adecuación de alcantarillas existentes, instalación de señalización vertical reflectiva y colocación de defensas metálicas en puntos definidos.
2. Financiamiento vía “Bono VMOS”
Un dato clave para el sector es el origen de los fondos. La obra será financiada íntegramente a través del Bono VMOS, un instrumento de inversión en infraestructura acordado entre la provincia y las empresas petroleras que integran el consorcio del oleoducto. Este modelo de financiamiento público-privado asegura que la inversión en servicios e infraestructura vial se ejecute en paralelo al avance de la obra energética, que ya superó el 51% de ejecución.
3. Logística para el Hub Exportador
La Ruta 9 no es solo un camino de acceso; es el cordón umbilical que permitirá el flujo de trabajadores, equipos y materiales hacia Punta Colorada, donde se erigirá el puerto exportador de crudo más grande del país. Para la administración rionegrina, anticiparse a las necesidades logísticas es la garantía para evitar los cuellos de botella que históricamente han limitado el crecimiento de los grandes proyectos industriales en la región.
Visión Runrún Energético:
La licitación de la Ruta 9 es la respuesta concreta a una demanda histórica de las empresas de servicios. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur no puede operar de forma aislada; necesita un ecosistema de infraestructura civil que lo respalde. Que la obra se financie con el aporte directo de las petroleras demuestra una madurez en la relación Estado-Empresa, donde la infraestructura se entiende como una inversión productiva compartida y no como un gasto público discrecional.