El metal precioso recupera su tendencia alcista en medio de la incertidumbre por los nuevos gravámenes comerciales de la administración Trump y la creciente tensión geopolítica con Irán. Analistas proyectan que podría llegar a los US$ 6.000 en el corto plazo.
En una jornada marcada por la volatilidad y la búsqueda de refugio financiero, el oro perforó este miércoles la barrera de los US$ 5.200 por onza. El metal dorado consolidó así su racha positiva, registrando un incremento superior al 18% en lo que va del año, un desempeño que no se veía desde 1979.
Tras alcanzar el pico máximo de la jornada, el activo al contado se estabilizó en torno a los US$ 5.180. Este movimiento fue acompañado por la plata, que experimentó una subida del 3%, posicionándose cerca de los US$ 90 por onza, tras haber encontrado un sólido soporte por encima de los US$ 80 en sesiones previas.
Aranceles y el «Efecto Trump»
El principal motor de esta escalada es la incertidumbre que rodea a la política comercial de los Estados Unidos. Esta semana entró en vigencia un arancel generalizado del 10% a las importaciones impuesto por el presidente Donald Trump, pero el mercado opera bajo el temor de que dicho gravamen se eleve al 15% en el corto plazo.
Ante la falta de claridad sobre el alcance de estas medidas, los inversores han volcado sus carteras hacia los metales preciosos. Según Yuxuan Tang, jefe de estrategia macro para Asia en JP Morgan Private Bank, la combinación de la duda arancelaria y el riesgo geopolítico es suficiente para sostener un cambio de tendencia al alza de manera prolongada.
Tensiones en Medio Oriente y refugio seguro
Además del frente comercial, el escenario internacional aporta una cuota de inestabilidad que favorece a los activos de refugio. El aumento de las fricciones entre Estados Unidos e Irán, previo a una tercera ronda de negociaciones nucleares en Ginebra, ha reactivado las alarmas de los mercados globales.
El oro ha logrado recuperar más de la mitad de las pérdidas sufridas durante el retroceso histórico de fines de enero, logrando mantenerse firme por encima de los US$ 5.000.
Proyecciones: ¿Hacia los US$ 6.000?
El optimismo entre los analistas es creciente. Mientras que algunos informes elevan la estimación inmediata a los US$ 5.400, entidades de peso como el Bank of America ya proyectan que el oro alcanzará los US$ 6.000 por onza dentro de los próximos 12 meses. Por su parte, desde JP Morgan sugieren que, de mantenerse las condiciones actuales, el precio podría escalar hasta los US$ 6.300 hacia finales de 2026.
Este escenario refuerza la posición de los minerales metalíferos como los grandes protagonistas de la economía global en un año de reconfiguraciones geopolíticas y comerciales.