La licitación AlmaSADI para incorporar almacenamiento con baterías al sistema eléctrico argentino dejó una señal clara para el mercado: hay apetito, competencia y capacidad técnica local para desarrollar proyectos de storage en plazos ajustados.
Así lo planteó Martín Brandi, CEO de PCR, durante una entrevista en el streaming de Energía Estratégica con Gastón Fenés y Matías Medinilla (ver entrevista en YouTube), en el marco de la convocatoria impulsada por CAMMESA para contratar algo más de 700 MW de potencia con baterías.
La licitación recibió ofertas por más de diez veces la capacidad buscada, una respuesta que, para el ejecutivo, confirma el interés del sector privado por este nuevo segmento del mercado eléctrico argentino.
“Desde el punto de vista del Gobierno, claramente puede leerse como una licitación exitosa: salió a buscar algo más de 700 MW y recibió ofertas por más de diez veces esa capacidad”, sostuvo Brandi.
PCR participó de la licitación a través de Luz de Tres Picos, la sociedad mediante la cual canaliza sus proyectos renovables. La compañía presentó ofertas por 645 MW, ubicándose entre los principales oferentes de la convocatoria.
Sin embargo, Brandi aclaró que el volumen ofertado por las empresas no debe interpretarse necesariamente como una expectativa de adjudicación total.
“No creo que todos hayan ofertado con la expectativa real de quedarse con todo lo presentado. Cada empresa probablemente definió un nivel de apetito alto para algunos proyectos, medio para otros, y así fue construyendo su estrategia”, explicó.
La posibilidad de presentar propuestas en distintos puntos del sistema llevó a que las empresas estructuraran carteras amplias, con estrategias diferenciadas según ubicación, capacidad disponible, obras necesarias y competitividad esperada.
“Nada garantiza que el precio futuro sea más bajo”
Uno de los puntos centrales del análisis de Brandi estuvo vinculado al debate sobre cuánto conviene adjudicar ahora y cuánto reservar para futuras convocatorias.
En el mercado existe una discusión recurrente: si las tecnologías renovables y de almacenamiento continúan evolucionando, ¿conviene esperar a que los precios bajen antes de contratar más capacidad?
Para el CEO de PCR, esa hipótesis debe tomarse con cautela.
“Primero, que los precios vayan a bajar en el futuro es incierto”, opinó.
Brandi recordó que la experiencia argentina con el programa RenovAr demuestra que los precios no siempre siguen una trayectoria descendente. Aunque la tecnología renovable avanzó, los costos de los proyectos también se modificaron, especialmente por factores internacionales, inflación, financiamiento, logística e insumos.
“Si uno repasa lo que ocurrió con RenovAr, el precio mínimo de la energía renovable en Argentina se dio en RenovAr 2. Después los precios subieron porque los costos también subieron”, señaló.
En ese sentido, puso como ejemplo un proyecto de PCR adjudicado en RenovAr 2, cuyo contrato, incluyendo el plus correspondiente, ronda los 48 dólares por MWh.
“Hoy nadie hace un proyecto con 48 dólares por MWh; es imposible porque los costos son mayores”, afirmó.
La definición apunta directamente al corazón de la discusión regulatoria y económica: si el sistema necesita potencia firme y el producto disponible es competitivo, esperar bajo la expectativa de una baja futura puede implicar riesgos.
“Esa tesis de que los precios siempre van a bajar no necesariamente se verifica. Este año, por ejemplo, la inflación en Estados Unidos sigue impactando. Además, estos contratos son en dólares nominales, no tienen ajuste por inflación. Nada garantiza que el precio futuro sea más bajo”, remarcó Brandi.
El ejecutivo reconoció que puede ser razonable no contratar toda la capacidad de una sola vez y distribuir las adjudicaciones en distintas etapas. Pero también sostuvo que la demora tiene un costo cuando la necesidad del sistema es actual.
La ventaja de los jugadores locales
Otro de los ejes de la entrevista fue la ventaja competitiva que tienen las empresas con presencia previa en Argentina frente a eventuales actores internacionales que busquen ingresar al mercado a partir de la licitación.
Para Brandi, ALMA SADI es una convocatoria donde el tiempo de ejecución juega un rol decisivo. Los proyectos deben estar disponibles rápidamente y la licitación reconoce un mayor valor por la potencia entregada en 2027.
“Esta es una licitación donde resulta muy difícil competir para un jugador internacional que no tenga presencia previa en Argentina. Los proyectos deben ejecutarse en plazos muy cortos”, explicó.
Y profundizó: “Si una empresa internacional tiene que desembarcar en Argentina después de adjudicar, ya llega tarde. Mientras arma equipo, estructura local y capacidades de ejecución, un jugador local ya está construyendo”.
Según el CEO de PCR, el diseño de la convocatoria favorece a quienes ya tienen equipos técnicos, conocimiento del sistema eléctrico, relación con distribuidores, experiencia de construcción y capacidad de movilizar recursos de manera inmediata.
“La licitación premia la disponibilidad temprana. En 2027 se paga un precio mayor por la potencia, con lo cual todos sabemos que hay que capturar la mayor cantidad de meses posible de ese año. Para eso, estar ya en el país da una ventaja muy importante frente a quien todavía tiene que instalarse”, sostuvo.
La lectura explica por qué buena parte de la capacidad ofertada quedó concentrada en jugadores locales o con trayectoria reciente en el mercado eléctrico argentino.
El trabajo detrás de las ofertas
Brandi también buscó despejar la idea de que las compañías presentaron ofertas especulativas o sin desarrollo técnico suficiente.
En el caso de PCR, aseguró que el proceso previo fue intenso y requirió un análisis detallado de cada punto de conexión.
“En nuestro caso fue un trabajo muy importante. Estudiamos 23 sitios, fuimos a cada uno, analizamos la estación transformadora donde eventualmente nos conectaríamos, evaluamos la capacidad que podía instalarse en cada punto y revisamos si era necesaria alguna obra complementaria para viabilizar la batería”, detalló.
Finalmente, PCR presentó 22 ofertas, luego de desestimar uno de los sitios analizados.
El CEO remarcó que el trabajo no fue exclusivo de su compañía. Según indicó, al recorrer los sitios pudieron comprobar que otras empresas también habían realizado estudios en profundidad.
“No somos los únicos que hicimos ese trabajo. Cuando uno recorre los lugares se va enterando de qué otras empresas estuvieron allí. Sabemos que hubo muchas compañías que hicieron los deberes”, afirmó.
Y subrayó: “No se trató de tirar ofertas al azar. Nosotros nos tomamos muy en serio cada una de las ofertas que presentamos”.
Para Brandi, el volumen de propuestas no debe confundirse con improvisación. Por el contrario, consideró que hubo muchas compañías que invirtieron recursos, tiempo y análisis técnico para construir ofertas competitivas.
“Todos los que estudiaron la licitación a fondo y fueron a los sitios lo hicieron para presentar una oferta competitiva. Nadie gasta tiempo, dinero y recursos de esa manera porque sí. Sé que hubo muchas empresas que trabajaron con mucha seriedad”, sostuvo.
¿Puede haber una segunda licitación de baterías?
Con más de 8 GW ofertados para una convocatoria de algo más de 700 MW, el mercado ya mira qué ocurrirá con los proyectos que no resulten adjudicados.
Brandi no descartó que pueda abrirse una nueva ventana para storage, incluso en un año electoral.
“Yo creo que puede haber una segunda licitación el año que viene, aun siendo año electoral. No lo veo imposible”, señaló.
El ejecutivo reconoció que un año electoral siempre puede sumar dificultades, pero consideró que este tipo de proyectos puede volver a convocar interés privado si la necesidad del sistema persiste.
“Siempre puede haber alguna dificultad, pero este tipo de proyectos puede licitarse y tener éxito incluso en un año electoral”, afirmó.
No obstante, aclaró que la reutilización de los proyectos dependerá de cada punto de conexión. Si un sitio no es adjudicado a ningún oferente, puede volver a tener valor en una futura convocatoria. Pero si la capacidad disponible queda ocupada por otro proyecto, la oportunidad en ese nodo se agota.
Más allá de los sitios específicos, Brandi consideró que el aprendizaje técnico acumulado por las compañías será útil para futuras oportunidades. Una empresa que ya estudió baterías, conexión, obras complementarias, modelos económicos y plazos de ejecución no parte desde cero en una segunda licitación.
Minería, RIGI y nueva demanda: otra ventana para las baterías
Para Brandi, la oportunidad del storage no se agota en la licitación ALMA SADI ni en futuras convocatorias de CAMMESA. El crecimiento de la nueva demanda eléctrica, especialmente asociada a proyectos mineros y grandes inversiones que avancen bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, puede abrir un nuevo espacio para las baterías.
“Las mineras con RIGI aprobado entran dentro de lo que llamo nueva demanda. Es una demanda que todos vamos a querer abastecer”, sostuvo.
El punto es estratégico: los grandes consumos que se incorporen al sistema no solo necesitarán energía, sino también potencia firme y respaldo para garantizar su operación.
En ese esquema, las renovables pueden aportar energía competitiva, mientras que las baterías pueden ofrecer potencia, flexibilidad y velocidad de ejecución.
“Esa nueva demanda, venga de donde venga, va a necesitar potencia y energía. Las baterías pueden ser una solución para la potencia, complementadas con renovables para el suministro de energía”, indicó.
La definición ubica al almacenamiento como una pieza clave no solo para resolver necesidades del sistema eléctrico, sino también para viabilizar el abastecimiento de grandes consumos industriales, mineros y productivos.
En particular, la minería aparece como uno de los sectores con mayor potencial para demandar soluciones combinadas de energía renovable, potencia y almacenamiento. Si los proyectos bajo RIGI avanzan en escala, el desafío no será únicamente conseguir energía limpia y competitiva, sino garantizar capacidad de suministro en los plazos que exige la inversión.
Allí, el storage puede transformarse en una herramienta decisiva para acelerar respuestas, reducir cuellos de botella y complementar la expansión renovable.
PCR y una posible mirada sobre transmisión
Otro punto novedoso de la entrevista fue la eventual mirada de PCR sobre el negocio de transmisión eléctrica.
La compañía viene ganando experiencia en infraestructura a partir de obras asociadas al Parque Eólico Olavarría, que cuenta con RIGI aprobado e incluye intervenciones en 500 kV, reemplazo de capacitores en Olavarría e instalación de capacitores en Ezeiza.
“Estamos ganando experiencia en infraestructura eléctrica. El RIGI que tenemos aprobado para el Parque Eólico Olavarría incluye una obra en 500 kV, con reemplazo de capacitores en Olavarría e instalación de capacitores en Ezeiza”, explicó Brandi.
La decisión de PCR fue ejecutar esas obras a través de una subsidiaria propia, en lugar de subcontratarlas completamente. También desarrolló la estación transformadora del proyecto.
“Eso nos permite desarrollar capacidades para ser competitivos cuando aparezcan oportunidades en transmisión”, afirmó.
Consultado sobre si PCR podría participar en futuras obras de transporte eléctrico, Brandi eligió la prudencia, pero confirmó que la empresa observará el segmento.
“Lo vamos a estudiar. Son obras muy grandes y hay que analizarlas con seriedad”, sostuvo.
Y agregó: “Creo que no va a pasar demasiado tiempo antes de que se impulsen, porque el sistema las necesita hace años. Si existe una vocación real de crecimiento del país, esas obras se van a terminar haciendo”.
La definición es relevante porque la expansión de la transmisión aparece como una condición indispensable para sostener el crecimiento de la generación renovable, habilitar nueva demanda y reducir restricciones operativas del sistema.
En ese contexto, PCR no se presenta todavía como un jugador decidido a ingresar al negocio de transporte, pero sí como una compañía que está construyendo capacidades técnicas y operativas que podrían permitirle analizar ese mercado cuando se abran nuevas oportunidades.
Chile, Estados Unidos y la diversificación de PCR
Brandi también repasó la estrategia internacional de PCR. En Chile, la compañía tiene presencia desde hace años, aunque no en renovables, sino mediante una comercializadora y distribuidora de cemento vinculada a su fábrica en la Patagonia sur.
Respecto del mercado renovable chileno, el CEO explicó que PCR lo analizó, pero decidió no avanzar porque encontró un mercado ya muy maduro.
“El mercado chileno se desarrolló antes que el argentino. Cuando nosotros ya habíamos adquirido know-how y nos sentíamos competitivos, Chile estaba, a nuestro juicio, excesivamente maduro”, señaló.
Y añadió: “Veíamos precios que, para nuestra forma de entender el mercado, podían resultar casi especulativos. No encontrábamos un lugar saludable para invertir. Por eso decidimos mirar Estados Unidos”.
En Estados Unidos, PCR está construyendo 30 MW solares en Texas, bajo un esquema de generación distribuida. La decisión de ingresar a ese mercado se tomó alrededor de 2022, con una lógica de diversificación y búsqueda de menor riesgo país.
“Queríamos tener presencia en países con riesgo país más bajo. Buscábamos diversificación y exposición a mercados más estables. Obviamente es un mercado muy competitivo, pero si encontrás tu lugar, el mercado no tiene límite”, explicó.
El timing, sin embargo, no fue perfecto. Entre el desarrollo y la ejecución de los proyectos, Estados Unidos modificó el régimen promocional para renovables. Aun así, Brandi destacó que los proyectos de PCR quedaron alcanzados por las condiciones previas.
“Estados Unidos tiene seguridad jurídica: si cambia una norma, el cambio aplica hacia adelante y no afecta a quienes ya hundieron capital”, sostuvo.
Además de los proyectos solares en Texas, PCR también tiene producción de petróleo no convencional en Estados Unidos.
“Al final, en Estados Unidos terminamos haciendo más petróleo que renovables. Tenemos producción de petróleo no convencional y, además, estamos construyendo esos 30 MW solares en Texas”, indicó.
Argentina, energía y petróleo: los dos focos de PCR
A pesar de la diversificación internacional, Brandi remarcó que Argentina sigue siendo un mercado con oportunidades para PCR, especialmente si el país logra sostener un ciclo de crecimiento económico.
“En energía eléctrica y renovables, creo que Argentina todavía tiene lugar para crecer. Si el país inicia un ciclo de crecimiento económico, la infraestructura eléctrica y la generación van a tener que acompañar. En ese contexto, Argentina seguirá ofreciendo oportunidades”, afirmó.
El ejecutivo definió dos grandes áreas estratégicas para la compañía: energía y petróleo.
“Diría que tenemos dos grandes áreas de foco. Una es energía, que empezó como renovables y hoy se amplió a soluciones más integrales vinculadas al sistema eléctrico. La otra es petróleo, donde PCR tiene una historia muy larga: la compañía es petrolera desde 1921”, sostuvo.
Y concluyó: “No vamos a dejar de ser una compañía petrolera. Al mismo tiempo, el negocio de energías renovables tiene un equipo propio, distinto, y queremos que ambos equipos tengan proyectos y oportunidades de crecimiento”.
El recorrido de Brandi: de Catriel a la dirección de PCR
Brandi ingresó a PCR en 2009. Su primer destino fue Colonia Catriel, donde trabajó en un área petrolera de la compañía en la provincia de La Pampa, dentro de la cuenca Neuquina.
Luego pasó cuatro años en Comodoro Rivadavia, donde estuvo a cargo del negocio cementero de PCR. Según relató, esa etapa fue clave porque le permitió liderar una unidad de negocio y hacerse responsable por sus resultados económicos.
Hacia fines de 2015 o comienzos de 2016, volvió a Buenos Aires con el mandato de crear la división de energías renovables. Hasta ese momento, PCR no tenía actividad en energía eléctrica: era una empresa petrolera y cementera.
Con el impulso del programa RenovAr, salió a recorrer Argentina junto con Daniel Fernández y Juan Aragone en busca de proyectos. Finalmente, PCR adquirió el Parque Eólico Bicentenario a un desarrollador. La contraparte ejecutiva de aquella operación fue Ariel Costanzo, quien luego se incorporó a la compañía.
Brandi lideró la división renovable hasta 2021. Luego, Costanzo asumió la dirección de esa unidad de negocio.
Para el CEO de PCR, una de las mayores motivaciones de su trabajo es construir proyectos desde cero.
“Lo más divertido es armar cosas nuevas. Creo que es algo bastante inherente a la naturaleza humana: a todos nos gusta construir algo que antes no existía. No solo pensar una estrategia, sino hacerla realidad”, afirmó.
Y graficó: “En renovables eso se ve muy claro. Vas a un campo donde no hay nada y, un año y medio después, hay un parque eólico funcionando. Esa posibilidad de ver el resultado concreto del trabajo es muy gratificante”.