El vicepresidente del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE), Roberto Ferrero, confirmó que cerrar el anillo eléctrico entre San Juan y La Rioja requerirá una inversión cercana a los u$s310 millones y que la obra será indispensable para sostener el crecimiento minero y económico del norte provincial.
La iniciativa se integrará a la futura línea de 500 kV hacia Chaparro, actualmente en ejecución, cuya finalización es condición necesaria para habilitar los estudios técnicos, ambientales y financieros del nuevo corredor de alta tensión.
Ferrero señaló que el cierre del anillo “no es una obra suntuaria”, sino una infraestructura crítica para garantizar capacidad de transporte, redundancia y confiabilidad en un sistema que enfrentará una demanda muy superior a la actual.
La provincia prevé un incremento significativo del consumo eléctrico asociado a la entrada en producción de proyectos mineros de gran escala como José María, Filo del Sol, Los Azules y otros desarrollos previstos para el norte sanjuanino. En este contexto, el EPRE considera que la planificación deberá adelantarse respecto de los cronogramas originales.
En condiciones normales, la demanda eléctrica provincial crece entre 2% y 3% anual. Sin embargo, entre 2004 y 2009, durante la expansión económica vinculada a Veladero, el consumo llegó a incrementarse entre 8% y 10% por año.
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Ferrero advirtió que los proyectos actualmente en desarrollo superan ampliamente aquella escala y que la infraestructura de transmisión deberá adaptarse a un escenario de crecimiento acelerado.
Esto implica anticipar inversiones en estaciones transformadoras y redes que originalmente estaban previstas para dentro de más de una década.
El cierre del anillo con La Rioja se proyecta bajo un esquema multiusuario, de manera que la nueva infraestructura beneficie tanto a los emprendimientos mineros como al sistema eléctrico provincial en su conjunto.
La obra permitirá reforzar la alimentación del norte sanjuanino, reducir vulnerabilidades ante contingencias y mejorar la flexibilidad operativa del despacho en una región donde la capacidad de transporte será determinante para habilitar nuevas inversiones productivas.
La futura conexión entre Chaparro y La Rioja se perfila como una de las obras estratégicas para sostener el crecimiento económico de San Juan durante las próximas décadas.
Aunque su ejecución dependerá de la finalización de la línea de 500 kV actualmente en marcha, el EPRE ya considera que el anillo será el paso siguiente para garantizar el abastecimiento eléctrico en un contexto de expansión minera y aumento sostenido de la demanda.