Con Lula reelecto, Brasil sostiene su apuesta por el gas de Vaca Muerta y la integración energética con la Argentina entra en su etapa decisiva

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil y gobernará el país entre 2027 y 2030. Con más del 99% de las urnas apuradas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) le asignaba 51,76% de los votos válidos contra 48,24% de Flávio Bolsonaro, que había ganado la primera vuelta del 4 de octubre con 47,03% frente a 45,16%. Para Vaca Muerta, el resultado confirma en el Palacio del Planalto al gobierno que hizo del gas barato para la industria un eje de su política energética y que abrió la puerta a las importaciones desde la Argentina.

El cuarto mandato llega en el momento en que esa búsqueda tiene que convertirse en contratos. Los envíos actuales viajan por Bolivia en modalidad interrumpible, y el primer módulo de suministro firme, de 10 millones de metros cúbicos diarios, podría, dentro del nuevo mandato, empezar a operar entre 2029 y 2030, según el escenario que presentó la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).

La industria brasileña ya compra gas argentino

Desde 2025, varias productoras de la cuenca despacharon gas al mercado brasileño por Bolivia, entre ellas Pluspetrol, que en octubre de ese año concretó con Petrobras la primera importación de gas no convencional argentino de la petrolera brasileña. Del lado de Brasil, la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) autorizó a Petrobras a importar hasta 180 millones de metros cúbicos anuales de gas argentino.

El resultado define también qué pasará con Petrobras. El programa de Lula nombra a la estatal numerosas veces en su capítulo de energía: prevé que amplíe la exploración en tierra y costa afuera, que expanda su capacidad de refinación y que vuelva a la distribución de combustibles, y le asigna a su subsidiaria Transpetro la logística de GNL. Para el gas, promete expandir e integrar la red de gasoductos y fortalecer la integración gasífera sudamericana.

El equipo de Flávio Bolsonaro, con el consultor Adriano Pires como referente técnico, impulsaba un gas release, la liberación programada de volúmenes de la estatal al mercado, en un país donde Petrobras concentra entre el 70% y el 90% de la producción doméstica de gas y cerca del 80% de la infraestructura de evacuación y procesamiento. Con Lula, la petrolera conserva ese peso y sigue siendo el interlocutor central para los volúmenes que lleguen desde Vaca Muerta.

Ese peso convive con una limitación física. Según explicó a Shale24 Andrés Rojas, director ejecutivo de PONTE Hub, en Brasil cerca del 57% del gas producido se reinyecta en los pozos: solo alrededor del 31% queda disponible para el mercado.

Otro capítulo es el precio. La demanda que hay detrás también le pone referencia. El 22 de octubre, tres días antes del balotaje, la estatal Pré-Sal Petróleo (PPSA) colocó en su primer remate de gas de la Unión para la industria la totalidad de lo ofertado: 1,1 millones de metros cúbicos diarios, adjudicados a 23 empresas de cinco sectores, con un precio final estimado de u$s 5,83 por millón de BTU y entregas entre marzo y diciembre de 2027.

El informe bilateral fija las condiciones para pasar a contratos firmes

En abril, la Secretaría de Energía difundió el informe técnico del Grupo de Trabajo Bilateral (GTB) Argentina-Brasil, creado por el memorando que firmaron en noviembre de 2024 el ministro de Economía, Luis Caputo, y su par de Minas y Energía de Brasil, Alexandre Silveira.

Según el informe, Vaca Muerta puede abastecer la demanda de gas del Cono Sur por más de 50 años. Para llegar a Brasil con volúmenes firmes, concluye que hace falta un nuevo gasoducto entre Neuquén y La Carlota, sea por Bolivia, Paraguay o Uruguay. Estima un plazo mínimo de unos dos años de planificación y construcción desde la firma de los contratos, y advierte que el financiamiento exige contratos firmes de transporte y suministro por diez años o más.

En la Argentina, esa obra tiene nombre. TGN lanzó el Gasoducto Manuel Belgrano entre Tratayén y La Carlota, con 13 millones de metros cúbicos diarios desde el primer día, y busca llevar la reversión del Gasoducto Norte de 15 a 29 millones.

La cuenta de OLACDE le pone números a ese tramo. Según planteó Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica del organismo, en el ROG.e 2026 de Río de Janeiro, el primer módulo firme requiere más de u$s 2.000 millones en obras, entre la ampliación del tramo Tratayén-La Carlota y la potenciación del Gasoducto Norte, y el gas podría llegar a Brasil a unos u$s 6,3 por millón de BTU si se eliminan los derechos de exportación y bajan los costos de agregación y transporte en Bolivia.

El informe del GTB también enumera los obstáculos que no dependen de los caños. Uno es tributario: en Brasil, el gas argentino paga PIS/Pasep y Cofins, dos tributos federales de los que están exentos el gas boliviano y el gas natural licuado importado. Otro es el derecho de exportación del 8% que aplica la Argentina. Ambos figuran en la agenda que el informe propone para los dos gobiernos, junto con reglas de despacho y tarifas de transporte compatibles.

El texto deja otra fecha marcada. Los precios mínimos de exportación que fija el Plan Gas.Ar rigen hasta fines de 2028; desde 2029, productores y compradores podrán negociar libremente. El mismo año en que podría arrancar el primer módulo firme.

El nuevo mandato arranca con una economía más lenta

El contexto macroeconómico en el que Lula encara su cuarto mandato pesa sobre la demanda de energía. En su Relatório de Política Monetária de septiembre, el Banco Central do Brasil (BCB) recortó su proyección de crecimiento del PIB para 2026 de 2% a 1,8% y estimó una suba de 1,4% para 2027. El Comité de Política Monetaria (Copom) bajó en septiembre la tasa Selic a 13,75% anual.

Las cuentas públicas marcan el margen de maniobra. Según el BCB, la deuda bruta del gobierno general llegó en agosto a 82,9% del PIB, y el déficit nominal acumulado en doce meses a 9,48% del PIB. En ese marco, el gas importado más barato para la industria aparece como una de las palancas de competitividad que el gobierno puede mover sin comprometer recursos del Tesoro.

El frente comercial también cambió en 2026. El acuerdo comercial interino entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado el 17 de enero, se aplica en forma provisional desde el 1 de mayo, según la Comisión Europea, y quedará plenamente vigente cuando lo apruebe el Parlamento Europeo. Con Lula, Brasil mantiene la defensa del bloque como plataforma de negociación externa, y la integración energética con la Argentina es uno de los capítulos de esa agenda regional.

La relación bilateral tiene peso propio. Según el INDEC, en septiembre las exportaciones argentinas a Brasil sumaron u$s 1.206 millones, con una suba interanual de 2,7%, y las importaciones desde ese país, u$s 1.375 millones.

El resultado del domingo le da continuidad al gobierno que impulsó la importación de gas desde la Cuenca Neuquina y le da a la exportación de gas a Brasil un horizonte político de cuatro años para cerrar los contratos que la conviertan en un negocio firme.

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